Semana del 03 al 09 de Diciembre / Primera semana de Adviento

Semana del 10 al 16 de Diciembre / Segunda semana de Adviento

Semana del 17 al 23 de Diciembre / Tercera semana de Adviento

Semana del 24 al 30 de Diciembre / Cuarta semana de Adviento y Tiempo de Navidad


03 al 09 de Diciembre / Primera semana de Adviento


 
Inicia el adviento o advenimiento, es el acontecimiento esperado por Israel pero, sobretodo, por las mujeres judías que se habían preparado para recibir al Mesías, el rescatador del pueblo, el ungido del Señor.

Las lecturas de esta semana nos indican el camino de conversión, elemento indispensable para una renovación de vida. Nos reclaman levantarnos del mal, aumentar la fe, disponernos a la voluntad del Señor, fortalecer nuestra voluntad e intensificar nuestra oración.


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Domingo 03 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 21, 25-36

La lluvia tiene aspectos benéficos o nefastos: los aportes de la lluvia a su tiempo y bien las tempestades devastadoras.

La nube ha dado lugar a doble simbolismo, positivo y negativo, por un lado las nubes son lo opuesto del abismo, se ponen en paralelismo con el cielo, el hombre no puede alcanzar de ninguna forma, su altura puede dar una idea de la grandeza, constancia y fidelidad de Dios.

 

Entonces habrá señales en el sol, la luna y las estrellas, y por toda la tierra los pueblos estarán llenos de angustia, aterrados por el estruendo del mar embravecido. La gente se morirá de espanto con sólo pensar en lo que va a caer sobre la humanidad, porque las fuerzas del universo serán sacudidas. Y en ese preciso momento verán al Hijo del Hombre venir en la Nube , con gran poder e infinita gloria.»

«Cuando se presenten los primeros signos, enderécense y levanten la cabeza, porque está cerca su liberación.»

Y Jesús propuso esta comparación: «Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando echan los primeros brotes, ustedes saben que el verano ya está cerca. Así también, apenas vean ustedes que suceden las cosas que les dije, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que no pasará esta generación hasta que todo eso suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Cuiden de ustedes mismos, no sea que la vida depravada, las borracheras o las preocupaciones de este mundo los vuelvan interiormente torpes y ese día caiga sobre ustedes de improviso, pues se cerrará como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. Por eso estén vigilando y orando en todo momento, para que se les conceda escapar de todo lo que debe suceder y estar de pie ante el Hijo del Hombre.»

Pasos paralelos en el Evangelio: Mt 24,29. Mc 13,24


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Lunes 04 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 8,5-11

Cafarnaún, la segunda patria de Jesús, es una localidad de Galilea, al noroeste del lago de Genesaret, a 4 Km de la desembocadura del Jordán en el lago. Fue un lugar de mucha hostilidad para la época de Jesús. En el contexto social un judío no podía entrar en la casa de un gentil porque incurriría en impureza legal. El centurión no está dentro de la comunidad por ser romano, además de representar el poder extranjero de Roma.

Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, suplicándole: «Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo iré a sanarlo.» El centurión contestó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará. Pues yo, que no soy más que un capitán, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le digo a uno: Vete, él se va; y si le digo a otro: Ven, él viene; y si ordeno a mi sirviente: Haz tal cosa, él la hace.»

Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe. 11 Yo se lo digo: vendrán muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos,

 Pasos paralelos en el Evangelio: Lc 7,1; Jn 4,46


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Martes 05 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 10,21-24

Jesús con sus discípulos se pusieron en camino a Judea y pasando por Samaria fueron rechazados por ir a Jerusalén. Samaria (Sebaste) fue una antigua ciudad de Palestina, capital del reino de Israel, situada sobre una colina que dominaba una ruta importante hacia Jerusalén. En el camino Jesús va preparando a sus discípulos para el Reino.

En ese momento Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a los pequeñitos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu voluntad. Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos; nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera dárselo a conocer.»

Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: « ¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.»

Pasos paralelos en el Evangelio: Mt 11,25.


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Miércoles 06 de Diciembre de 2006
Evangelio Según Mateo 15,29-37

Magadán podría ser uno de los antiguos nombres de Tabga (Heptapegon a 9 km al norte de Tiberíades).

Galilea tenía un área aproximada de 4.000 kilómetros cuadrados, rica en llanuras fértiles y áridas montañas. Galilea fue también el escenario principal de la vida pública de Jesús, aquí realizó la mayor parte de su predicación y ella fue el escenario de muchos de sus milagros. Especialmente en el área alrededor del mar de Galilea, también llamado Genesaret o de Tiberiades (antiguamente el lago era llamado Kineret). Algunas ciudades o villas galileas mencionadas en los evangelios son: Caná, Cafarnaúm, Mágdala, Naim, Corozaín, Betsaida. Otras ciudades históricas son Séforis y Tiberíades, capitales de Herodes Antipas.

De allí Jesús volvió a la orilla del mar de Galilea y, subiendo al cerro, se sentó en ese lugar. Un gentío muy numeroso se acercó a él trayendo mudos, ciegos, cojos, mancos y personas con muchas otras enfermedades. Los colocaron a los pies de Jesús y él los sanó. La gente quedó maravillada al ver que hablaban los mudos y caminaban los cojos, que los lisiados quedaban sanos y los ciegos recuperaban la vista; todos glorificaban al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de esta gente, pues hace ya tres días que me siguen y no tienen comida. Y no quiero despedirlos en ayunas, porque temo que se desmayen en el camino.» Sus discípulos le respondieron: «Estamos en un desierto, ¿dónde vamos a encontrar suficiente pan como para alimentar a tanta gente?» Jesús les dijo: « ¿Cuántos panes tienen ustedes?» Respondieron: «Siete, y algunos pescaditos.»

Entonces Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó luego los siete panes y los pescaditos, dio gracias y los partió. Iba entregándolos a los discípulos, y éstos los repartían a la gente.

Todos comieron hasta saciarse y llenaron siete cestos con los pedazos que sobraron. Los que habían comido eran cuatro mil hombres, sin contar mujeres y niños. Después Jesús despidió a la muchedumbre, subió a la barca y fue al territorio de Magadán.

Pasos paralelos en el Evangelio: Mc 7,31

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Jueves 07 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 7,21-27

Jesús presenta la nueva ley con una serie de discursos que renuevan la antigua y, a semejanza de Moisés, la transmite en un monte. Allí se encontraban seguidores de toda Judea, Jerusalén y hasta de la Costa de Tiro y Sidón.

No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor!, hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros. Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí ustedes que hacen el mal!

Si uno escucha estas palabras mías y las pone en práctica, dirán de él: aquí tienen al hombre sabio y prudente, que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbó, porque tenía los cimientos sobre roca. Pero dirán del que oye estas palabras mías, y no las pone en práctica: aquí tienen a un tonto que construyó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra esa casa: la casa se derrumbó y todo fue un gran desastre.»

Pasos paralelos en el Evangelio: Lc 6,47; 13,26. Mc 1,22


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Viernes 08 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 9,27-31

Cafarnaún, («pueblo de Nahum»), era un antiguo poblado ubicado en Galilea, hoy Israel, a orillas del mar de Galilea, también llamado lago Tiberiades. Es conocida por los cristianos como "la ciudad de Jesús"; nombrada en el Nuevo Testamento, fue uno de los lugares elegidos por Jesús de Nazareth para trasmitir su mensaje y realizar algunos de sus milagros. Se encuentra a 2,5 km de Tabgha y a 15 km de la ciudad de Tiberías, en el margen noroeste del lago.

Al retirarse Jesús de allí, lo siguieron dos ciegos que gritaban: «¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!» Cuando Jesús estuvo en casa, los ciegos se le acercaron, y Jesús les preguntó: «¿Creen que puedo hacer esto?» Contestaron: «Sí, Señor.»

Entonces Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Hágase así, tal como han creído». Y sus ojos vieron. Después les ordenó severamente: «Cuiden de que nadie lo sepa.» Pero ellos, en cuanto se fueron, lo publicaron por toda la región.

 Pasos paralelos en el Evangelio: Mt 20,34. Mc 10,46. Lc 18,35


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Sábado 09 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 9,35-10,1-8

Las ciudades se distinguían de las aldeas por sus estructuras sociales y la división del trabajo, reflejada en la presencia de murallas, palacios, templos, instalaciones hidráulicas, entre otras. Las aldeas fueron aglomeraciones de personas sedentarias cuyos distintos núcleos familiares dependían de sus propios recursos sin tener que recurrir a un trabajo organizado.

Jesús recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades. Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor. Y dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha.»

Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los espíritus impuros para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.

Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo y Judas Iscariote, el que lo traicionaría.

A estos Doce Jesús los envió a misionar, con las instrucciones siguientes: «No vayan a tierras de paganos ni entren en pueblos de samaritanos. Diríjanse más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cerca! Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

Pasos paralelos en los Evangelios: Lc 9,1, 10,1. Mc 6,8


10 al 16 de Diciembre / Segunda semana de Adviento


Ain Karem:
Lugar del nacimiento de Juan Bautista


Juan el Bautista es la figura por excelencia que n o indica el camino a seguir: Oigan ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Las quebradas serán rellenadas y los montes y cerros allanados. Lo torcido será enderezado, y serán suavizadas las asperezas de los caminos. Todo mortal entonces verá la salvación de Dios”.

En los evangelios del lunes al sábado, el mismo Jesús se hace camino y nos lleva hasta el precursor para que nos inspiremos en su vida.

 


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Domingo 10 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 3,1-6

Tiberio César Augusto . Fue el segundo emperador romano, sucesor de Octavio Augusto. Nació en Roma en el año 42 adC, nacido como Tiberius Claudius Nero . Murió en Micena en el año 37. Era hijo de Livia, la segunda esposa del emperador Augusto, quien lo adoptó. Se destacó por su actividad militar en las campañas germánicas. Estuvo casado con Vipsania y con Julia, hija de Augusto (fue, pues, hijastro y yerno al tiempo de Octavio). Augusto adoptó formalmente a Tiberio el 26 de junio del año 4 d.C., momento en que se le concedieron poderes tribunales por diez años. Vio desaparecer progresivamente a todos sus posibles rivales en la sucesión, gracias a oportunas muertes.

Era el año quince del reinado del emperador Tiberio. Poncio Pilato era gobernador de Judea, Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo en Iturea y Traconítide, y Lisanias en Abilene; Anás y Caifás eran los jefes de los sacerdotes. En este tiempo la palabra de Dios le fue dirigida a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.

Juan empezó a recorrer toda la región del río Jordán, predicando bautismo y conversión, para obtener el perdón de los pecados. Esto ya estaba escrito en el libro del profeta Isaías: Oigan ese grito en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Las quebradas serán rellenadas y los montes y cerros allanados. Lo torcido será enderezado, y serán suavizadas las asperezas de los caminos. Todo mortal entonces verá la salvación de Dios.

Pasos paralelos de los Evangelios según: Mt 3,1. Mc 1,15


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Lunes 11 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 5,17-26

Las casas familiares, en el tiempo de Jesús, poseían una escalera externa que llevaba a la parte superior donde había una azotea que se empleaba para múltiples usos. Desde allí fue posible bajar al paralítico.

Un día Jesús estaba enseñando, y había allí entre los asistentes unos fariseos y maestros de la Ley que habían venido de todas partes de Galilea, de Judea e incluso de Jerusalén. El poder del Señor se manifestaba ante ellos, realizando curaciones. En ese momento llegaron unos hombres que traían a un paralítico en su camilla. Querían entrar en la casa para colocar al enfermo delante de Jesús, pero no lograron abrirse camino a través de aquel gentío. Entonces subieron al tejado, quitaron tejas y bajaron al enfermo en su camilla, poniéndolo en medio de la gente delante de Jesús.

Viendo Jesús la fe de estos hombres, dijo al paralítico: «Amigo, tus pecados quedan perdonados.» De inmediato los maestros de la Ley y los fariseos empezaron a pensar: « ¿Cómo puede blasfemar de este modo? ¿Quién puede perdonar los pecados fuera de Dios?»

Jesús leyó sus pensamientos y les dijo: « ¿Por qué piensan ustedes así? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te quedan perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Sepan, pues, que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados.» Entonces dijo al paralítico: «Yo te lo ordeno: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.» Y al instante el hombre se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que estaba tendido y se fue a su casa dando gloria a Dios.

Todos quedaron atónitos y alababan a Dios diciendo: «Hoy hemos visto cosas increíbles.» Pues todos estaban sobrecogidos de un santo temor.

Pasos paralelos de los Evangelios según: Mc 2,1. Mt 9,1.


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Martes 12 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 18,12-14

Tener cien ovejas era en realidad muy difícil para un habitante de Judea. Es un número simbólico que indica una totalidad espiritual que no puede ser fraccionada. Mes, nuestro Padre celestial puede permitir que se pierda a nadie de los salvados

¿Qué pasará, según ustedes, si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se extravía? ¿No dejará las noventa y nueve en los cerros para ir a buscar la extraviada? Y si logra encontrarla, yo les digo que ésta le dará más alegría que las noventa y nueve que no se extraviaron. Pasa lo mismo donde el Padre de ustedes, el Padre del Cielo: allá no quieren que se pierda ni tan sólo uno de estos pequeñitos.

Paso paralelo del Evangelio según: Lc 15,1


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Miércoles 13 de Diciembre de 2006
Evangelio Según Mateo 11,28-30

Jesús juega con las palabra yugo y carga, pues los judíos solían llamar carga a la enseñanza divina que se transmite a los alumnos, y yugo al balanceo de las sentencias del maestro, que memorizaban

 

Vengan a mí los que van cansados, llevando pesadas cargas, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso. Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.»

Paso paralelo del Evangelio según: Lc 10,21

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Jueves 14 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 11,11-15

Juan el Bautista es hijo del sacerdote Zacarías y de Isabel (o Elizabeth), nació hacia el año 7 adC . Y comenzó a predicar y a bautizar en el desierto "el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba Judea, cuando Herodes era tetrarca de Galilea, su hermano Filippo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, en tiempo del sumo sacerdote Anás y Caifás.

Yo se lo digo: de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno más grande que Juan Bautista, y sin embargo el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él.

Desde los días de Juan Bautista hasta ahora el Reino de Dios es cosa que se conquista, y los más decididos son los que se adueñan de él.

Hasta Juan, todos los profetas y la Ley misma se quedaron en la profecía. Pero, si ustedes aceptan su mensaje, Juan es este Elías que había de venir. El que tenga oídos para oír, que lo escuche.

Pasos paralelos de los Evangelios según: Lc 7,18; 16,16; 10,12.


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Viernes 15 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 11,16-19

El evangelista rememora a Jesús que reclamaba a la gente de su tiempo por ser indiferente a todo e incapaz de asumir una vida de compromiso.

¿Con quién puedo comparar a la gente de hoy? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros: Les tocamos la flauta y ustedes no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar.

Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dijeron: Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Con todo, se comprobará que la Sabiduría de Dios no se equivoca en sus obras.»

Pasos paralelos del Evangelio según: Mt 3,4; 9,14


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Sábado 16 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 17,10-13

En Juan culmina una etapa de la Historia de la Salvación. Él es más grande de los profetas que, con sus hechos y palabras, fueron dirigiendo al pueblo hasta la manifestación del Mesías prometido

Los discípulos le preguntaron: « ¿Por qué dicen los maestros de la Ley que Elías ha de venir primero?» Contestó Jesús: «Bien es cierto que Elías ha de venir para reordenar todas las cosas. Pero créanme: ya vino Elías y no lo reconocieron, sino que lo trataron como se les antojó. Y así también harán sufrir al Hijo del Hombre.»

Entonces los discípulos comprendieron que Jesús se refería a Juan el Bautista.

Pasos paralelos en el Evangelio: Mc 9,2; Lc 9

Semana del 17 al 23 de Diciembre / Tercera semana de Adviento


La perícopa de este domingo repropone la figura de Juan el Bautista como modelo de vida, él que más se acerca a Jesús.

Los demás días de la semana, con el evangelio de la infancia del evangelista Lucas, entran las figuras de los padres de Jesús, María y José, y los padres de Juan el Bautista, Isabel y Zacarías, como las personas completamente disponibles para que el Señor actuara en ellos.

 

 

 


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Domingo 17 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 3, 10-18

Las sandalias consistían en una suela que se sujetaba al pie con una correa y a veces llevaba tacón. El calzado representa un lenguaje simbólico. Se descalzaba al que se negaba a cumplir el levirato. También para confirmar un rescate o intercambio uno se quitaba su sandalia y se la daba al otro. Los pobres o prisioneros a menudo iban descalzos

 

La gente le preguntaba: « ¿Qué debemos hacer?» El les contestaba: «El que tenga dos capas, que dé una al que no tiene, y el que tenga de comer, haga lo mismo.»

Vinieron también cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: «Maestro, ¿qué tenemos que hacer?» Respondió Juan: «No cobren más de lo establecido.» A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?» Juan les contestó: «No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con su sueldo.»

El pueblo estaba en la duda, y todos se preguntaban interiormente si Juan no sería el Mesías, por lo que Juan hizo a todos esta declaración: «Yo les bautizo con agua, pero está para llegar uno con más poder que yo, y yo no soy digno de desatar las correas de su sandalia. El los bautizará con el Espíritu Santo y el fuego. Tiene la pala en sus manos para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en sus graneros, mientras que la paja la quemará en el fuego que no se apaga.»

Con estas instrucciones y muchas otras, Juan anunciaba la Buena Nueva al pueblo.

Pasos paralelos en el Evangelio: Mc 1,1; Mt 3,1; Jn 1,9


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Lunes 18 de Diciembre de 2006
Evangelio según Mateo 1,18-24

“Este Fue el principio de Jesucristo” indica el origen de la vida y la misión de Jesús. A semejanza de los grandes personajes del pueblo de Israel y de la misma creación Jesús se hizo hombre como nosotros para darnos la salvación plena.

Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.

Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.

Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros.

Cuando José se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a su esposa.

Pasos paralelos en el Evangelio: Lc 1,27


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Martes 19 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 1,5-25

Los padres de Juan el Bautista pertenecían a familias sacerdotales. Ellos conocían con amplitud la ley y el momento extraordinarios para que sucediera lo esperado por el pueblo y anunciado por los profetas.

Siendo Herodes rey de Judea, vivía allí un sacerdote llamado Zacarías. Pertenecía al grupo sacerdotal de Abías, y su esposa, llamada Isabel, era también descendiente de una familia de sacerdotes. Ambos eran personas muy cumplidoras a los ojos de Dios y se esmeraban en practicar todos los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, pues Isabel no podía tener familia, y los dos eran ya de edad avanzada.

Mientras Zacarías y los otros sacerdotes de su grupo estaban oficiando ante el Señor, le tocó a él en suerte, según las costumbres de los sacerdotes, entrar en el Santuario del Señor para ofrecer el incienso. Cuando llegó la hora del incienso, toda la gente estaba orando afuera, en los patios. En esto se le apareció un ángel del Señor, de pie, al lado derecho del altar del incienso. Zacarías se turbó al verlo y el temor se apoderó de él.

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Isabel te dará un hijo y le pondrás por nombre Juan. Será para ti un gozo muy grande, y muchos más se alegrarán con su nacimiento, porque este hijo tuyo será un gran servidor del Señor. No beberá vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre. Por medio de él muchos hijos de Israel volverán al Señor, su Dios.

El mismo abrirá el camino al Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías, reconciliará a padres e hijos y llevará a los rebeldes a la sabiduría de los buenos. De este modo preparará al Señor un pueblo bien dispuesto.»

Zacarías dijo al ángel: « ¿Quién me lo puede asegurar? Yo ya soy viejo y mi esposa también.» El ángel contestó: «Yo soy Gabriel, el que tiene entrada al consejo de Dios, y he sido enviado para hablar contigo y comunicarte esta buena noticia. Mis palabras se cumplirán a su debido tiempo, pero tú, por no haber creído, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto ocurra.»

El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaban de que se demorase tanto en el Santuario. Cuando finalmente salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Intentaba comunicarse por señas, pues permanecía mudo.

Al terminar el tiempo de su servicio, Zacarías regresó a su casa, y poco después su esposa Isabel quedó embarazada. Durante cinco meses permaneció retirada, pensando: « ¡Qué no ha hecho por mí el Señor! Es ahora cuando quiso liberarme de mi vergüenza.»

 


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Miércoles 20 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 1,26-38

Nazaret era una aldea, y no una ciudad como normalmente se piensa. Estaba situada en una altura de Galilea y era desconocida por la mayoría de los israelitas, pero su ubicación geográfica era excelente por su cercanía a la capital territorial Séforis, a la ciudad Jafa, y a la llanura de Jesreel y estaba a seis hora de camino del lago de Genezaret.

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María. Llegó el ángel hasta ella y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo.

Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»

María entonces dijo al ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez, y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes del embarazo. Para Dios, nada es imposible.»

Dijo María: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.» Después la dejó el ángel.

Pasos paralelos en el Evangelio: Mt 1,18

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Jueves 21 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 1,39-45

María tuvo que caminar unos seis días para llegar a la casa de Isabel, a las cercanías de Jerusalén, porque los viandantes judíos eran forzados a pasar por el valle del Jordán por estar vedado el camino por Samaria.

Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: « ¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»


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Viernes 22 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 1,46-56

El Magníficat es una oración de acción de gracias, lleno de referencias de textos del Antiguo Testamento, que expresa en forma extraordinaria los sentimientos de María.

María dijo entonces: Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí: ¡Santo es su Nombre!

Muestra su misericordia siglo tras siglo a todos aquellos que viven en su presencia.

Dio un golpe con todo su poder: deshizo a los soberbios y sus planes.

Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su siervo, se acordó de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a sus descendientes para siempre.

María se quedó unos tres meses con Isabel, y después volvió a su casa.


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Sábado 23 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 1,57-66

Posiblemente, Isabel y Zacarías pusieron el nombre de Juan a su hijo, por ser un nombre ligado a la familia de los Macabeos que liderizó la defensa de la ley y de la identidad judía.

Cuando le llegó a Isabel su día, dio a luz un hijo, y sus vecinos y parientes se alegraron con ella al enterarse de la misericordia tan grande que el Señor le había mostrado.

Al octavo día vinieron para cumplir con el niño el rito de la circuncisión, y querían ponerle por nombre Zacarías, por llamarse así su padre. Pero la madre dijo: «No, se llamará Juan.» Los otros dijeron: «Pero si no hay nadie en tu familia que se llame así.» Preguntaron por señas al padre cómo quería que lo llamasen. Zacarías pidió una tablilla y escribió: «Su nombre es Juan», por lo que todos se quedaron extrañados. En ese mismo instante se le soltó la lengua y comenzó a alabar a Dios.

Un santo temor se apoderó del vecindario, y estos acontecimientos se comentaban en toda la región montañosa de Judea. La gente que lo oía quedaba pensativa y decía: « ¿Qué va a ser este niño?» Porque comprendían que la mano del Señor estaba con él.


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24 al 30 de Diciembre / Cuarta S. de Adviento y Tiempo de Navidad

 
El domingo retomar un fragmento del evangelio de Lucas para proponernos la figura que por excelencia es la artífice de la presencia de Jesús entre nosotros y que expresa su sentir con un canto sublime: el Magníficat. El evangelio de Navidad nos lleva al mero centro del acontecimiento del nacimiento de Jesús, la Palabra divina recreada en Cristo Jesús, hecho hombre, hecho niño “impotente” entre nosotros.

Belén, Iglesia de la Natividad


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Domingo 24 de Diciembre de 2006
Evangelio según Lucas 1, 39-48

Hoy se repite el mismo evangelio del viernes pasado donde se recuerda la visita de María a su prima Isabel.

Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: « ¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!» María dijo entonces:

Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me llamarán feliz.


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Lunes 25 de Diciembre de 2006
Natividad del Señor
Evangelio según Juan 1,1-18

La introducción al Evangelio según Juan nos presenta una nueva creación en Jesús a semejanza de la primera Palabra de la creación.

En el principio era el Verbo ( la Palabra ), y el Verbo estaba ante Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba ante Dios en el principio. Por él se hizo todo, y nada llegó a ser sin él. Lo que fue hecho tenía vida en él, y para los hombres la vida era luz. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la impidieron.

Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz, para que todos creyeran por él. Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz.

El era la luz verdadera, la luz que ilumina a todo hombre, y llegaba al mundo. Ya estaba en el mundo, este mundo que se hizo por él, este mundo que no lo recibió.

Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios. Al creer en su Nombre han nacido, no de sangre alguna, ni por ley de la carne, ni por voluntad de hombre, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único; en él todo era don amoroso y verdad.

Juan dio testimonio de él; dijo muy fuerte: «De él yo hablaba al decir: El que ha venido porque era antes que yo.»

De su plenitud hemos recibido todos, y cada don amoroso preparaba otro.

Por medio de Moisés hemos recibido la Ley , pero la verdad y el don amoroso nos llegó por medio de Jesucristo.

Nadie ha visto a Dios jamás, pero Dios-Hijo único, él que está en el seno del Padre nos lo dio a conocer.


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Martes 26 de Diciembre de 2006
San Esteban protomártir
Evangelio según Mateo 10,17-22

La perícopa de hoy nos recuerda que el camino del seguimiento a Jesús no es llano y, a menudo, está cargado de incomprensiones y sufrimientos.

¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos, y los azotarán en sus sinagogas. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mía, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos.

Cuando sean arrestados, no se preocupen por lo que van a decir, ni cómo han de hablar. Llegado ese momento, se les comunicará lo que tengan que decir. Pues no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre el que hablará en ustedes.

Un hermano denunciará a su hermano para que lo maten, y el padre a su hijo, y los hijos se sublevarán contra sus padres y los matarán. Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. En verdad les digo: no terminarán de recorrer todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.

El discípulo no está por encima de su maestro, ni el sirviente por encima de su patrón. Ya es mucho si el discípulo llega a ser como su maestro y el sirviente como su patrón. Si al dueño de casa lo han llamado demonio, ¡qué no dirán de los demás de la familia!

Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto, ni nada secreto que no llegue a saberse. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo ustedes a la luz, y lo que les digo en privado, proclámenlo desde las azoteas.

Pasos paralelos en el Evangelio: Lc 12,11; Mc 13,19, 4,22, 8,38


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Miércoles 27 de Diciembre de 2006
San Juan apóstol y evangelista
Evangelio según Juan 20,1-8

María Magdalena era una mujer originaria de Mágdala, en el lago de Galilea, que fue liberada y curada por Jesús. Con otras mujeres se convirtió en discípula de Jesús, siguiéndole hasta su muerte y entierro, así como anunció su resurrección. Las tradiciones la han identificado como María de Betania y con la pecadora que perfumó a Jesús en casa de Simón.

El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro había sido removida. Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Como se inclinara, vio los lienzos caídos, pero no entró. Pedro llegó detrás, entró en el sepulcro y vio también los lienzos caídos. El sudario con que le habían cubierto la cabeza no se había caído como los lienzos, sino que se mantenía enrollado en su lugar. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó.

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Jueves 28 de Diciembre de 2006
Santos Inocentes
Evangelio según Mateo 2,13-18

Ramá fue una localidad de Benjamín, situada al norte de Guibeá y Jerusalén, en la ruta de Jerusalén hacia el norte, no lejos de la frontera del Reino del norte. Basá de Israel fortificó la ciudad, pero Asá de Judá se lo impidió. Cerca de Ramá se encontraba la tumba de Raquel.

 

Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.»

José se levantó; aquella misma noche tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por boca del pro feta: Llamé de Egipto a mi hijo.

Herodes se enojó muchísimo cuando se dio cuenta de que los Magos lo habían engañado, y fijándose en la fecha que ellos le habían dicho, ordenó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y sus alrededores.

Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Jeremías: En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos: es Raquel que llora a sus hijos; éstos ya no están, y no quiere que la consuelen.


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Viernes 29 de Diciembre de 2006
5º día de la octava de Navidad
Evangelio según Lucas 2,22-35

La purificación de una parturienta se llevaba a cabo después de cuarenta días de haber nacido un hijo, y después de 84 días si la nacida era mujer. Consistía en el ofrecimiento de un cordero o una pareja de tórtolas si eran pobres (cf Lv 12).

Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo con la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones.

Había entonces en Jerusalén un hombre muy piadoso y cumplidor a los ojos de Dios, llamado Simeón. Este hombre esperaba el día en que Dios atendiera a Israel, y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no moriría antes de haber visto al Mesías del Señor. El Espíritu también lo llevó al Templo en aquel momento.

Como los padres traían al niño Jesús para cumplir con él lo que mandaba la Ley , Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios con estas palabras:

Ahora, Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz, como le has dicho.

Porque mis ojos han visto a tu salvador, que has preparado y ofreces a todos los pueblos, luz que se revelará a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel.

Su padre y su madre estaban maravillados por todo lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Mira, este niño traerá a la gente de Israel caída o resurrección. Será una señal de contradicción, mientras a ti misma una espada te atravesará el alma. Por este medio, sin embargo, saldrán a la luz los pensamientos íntimos de los hombres.»


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Sábado 30 de Diciembre de 2006
6º día de la octava de Navidad
Evangelio según Lucas 2,36-40

Fanuel, cuyo significado es “delante de Dios”, fue un personaje de la tribu de Aser, padre de la profetisa Ana, la cual el día de la presentación de Jesús en el templo se puso a glorificar a Dios y a hablar del niño.

Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Casada cuando joven, había quedado viuda después de siete años; No había conocido a otro hombre que a su primer marido, y hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo. Llegó en aquel momento y también comenzó a alabar a Dios, hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se desarrollaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.

Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Casada cuando joven, había quedado viuda después de siete años; No había conocido a otro hombre que a su primer marido, y hacía ya ochenta y cuatro años que servía a Dios día y noche con ayunos y oraciones y no se apartaba del Templo. Llegó en aquel momento y también comenzó a alabar a Dios, hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.

Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se desarrollaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él.