04 al 10 de Marzo / Segunda semana de Cuaresma
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Lucas 15,8-9
Y si una mujer pierde una moneda de las diez que tiene, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y apenas la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: “Alégrense conmigo, porque hallé la moneda que se me
había perdido”.
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La segunda semana de cuaresma inicia con la perícopa evangélica que presenta la interrelación de vida de Jesús con el padre de la Ley , Moisés, y con el padre del profetismo, Elías. Allí se coloca a Jesús en el mismo corazón de la religión judía y de la historia de la salvación.
Los evangelios siguientes hablan de la compasión como estilo de vida, del conocimiento de la ley, el camino de la cruz, de la justicia de Dios, de la viña del Señor que representa a Israel que desechó al Señor, de los hijos pródigos en busca de su redención.
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Domingo 04 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 9, 28b-36 |
Las tiendas representan las viviendas de los pastores nómadas y seminómadas, como eran los patriarcas que llegaron a la tierra de Canaán. Las cubiertas de las tiendas eran normalmente tejidas con pelos de cabra, con los que tenían un tono oscuro. Se las fijaban mediante cuerdas y estacas.
La transfiguración consiste en la aparición de un ser bajo una forma distinta de la propia. El término se aplica tanto a seres celestiales que aparecen bajo forma de humanos como a los mortales que asumen semblanzas divinas.
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Y mientras estaba orando, su cara cambió de aspecto y su ropa se volvió de una blancura fulgurante. Dos hombres, que eran Moisés y Elías, conversaban con él. Se veían en un estado de gloria y hablaban de su partida, que debía cumplirse en Jerusalén.
Un sueño pesado se había apoderado de Pedro y sus compañeros, pero se despertaron de repente y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Como éstos estaban para irse, Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí! Levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Pero no sabía lo que decía.
Estaba todavía hablando, cuan do se formó una nube que los cubrió con su sombra, y al quedar envueltos en la nube se atemorizaron. Pero de la nube llegó una voz que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo.» Después de oírse estas palabras, Jesús estaba allí solo.
Los discípulos guardaron silencio por aquellos días, y no contaron nada a nadie de lo que habían visto.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 17,1-9. Mc 9,2-10.
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Lunes 05 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 6,36-38 |
La compasión es la acción divina por excelencia, que encubre la esencia misma de Dios.
Compasión o misericordia, jesed en hebreo y éleos en griego: La traducción en griego más cercana al hebreo es splagkna que indica la conmoción de las mismas entrañas del ser humano.
Perdonar es condonar una falta sea cual fuere su contenido u origen. La palabra perdón tiene un sentido muy fuerte: significa dar o conceder por entero e implica, por tanto, la desaparición de una falta, sin reticencia alguna por parte de quien perdona y sin dejar huella en el perdonado.
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Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.»
Paso paralelo del evangelio según: Mt 7,1.
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Martes 06 de Marzo de 2007
Evangelio según Mateo 23,1-12 |
Las filacterias , eran bolsitas de piel que contenían copias de cuatro pasajes de la Torah que los judíos llevaban sobre la frente , y en el brazo izquierdo, al menos durante la oración.
Con las filacterias se ponían también un manto terminado en flecos, que llevaba borlas en sus cuatro ángulos, como recuerdo de los mandamientos.
Las plazas eran lugares donde se podían reunir una muchedumbre o una asamblea y tenían lugar los mercados, que comúnmente estaban juntos a las puertas de la ciudad.
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Entonces Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos:
«Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas. Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente y los largos flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro.
Lo que es ustedes, no se dejen llamar Maestro , porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. Tampoco se dejen ustedes llamar Guía , porque ustedes no tienen más Guía que Cristo. El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Lc 20,45. Mt 20,26. Mc 10,43.
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Miércoles 07 de Marzo de 2007
Evangelio Según Mateo 20,17-28 |
Jerusalén está situada en una meseta cuya altitud oscila entre los 640 y 770 metros sobre el nivel del Mediterráneo , pero para subir a Jerusalén, desde Jericó , había que añadir otros 400 metros de desnivel, por la depresión del valle del río Jordán.
La ciudad está rodeada de montañas que la ocultan a la vista del peregrino. Al norte se encuentra el monte Scopus, al sur el Jebel Mukkabir, al este el Monte de los Olivos y al Oeste , Colinas de 850 metros de altura.
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Mientras iban subiendo a Jerusalén, Jesús tomó aparte a los Doce y les dijo por el camino: «Ya estamos subiendo a Jerusalén; el Hijo del Hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley , que lo condenarán a muerte. Ellos lo entregarán a los extranjeros, que se burlarán de él, lo azotarán y lo crucificarán. Pero resucitará al tercer día.»
Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó con sus hijos a Jesús y se arrodilló para pedirle un favor.
Jesús le dijo: «¿Qué quieres?» Y ella respondió: «Aquí tienes a mis dos hijos. Asegúrame que, cuando estés en tu reino, se sentarán uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» Jesús dijo a los hermanos: «No saben lo que piden. ¿Pueden ustedes beber la copa que yo tengo que beber?» Ellos respondieron: «Podemos.» Jesús replicó: «Ustedes sí beberán mi copa, pero no me corresponde a mí el concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Eso será para quienes el Padre lo haya dispuesto.»
Los otros diez se enojaron con los dos hermanos al oír esto. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes, y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos.
Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 10,32; 10,35. Lc 18,31; 22,24.
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Jueves 08 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 16,19-31 |
Las vestiduras de los ricos eran de lana teñidas con púrpura de Tiro, y el lino se usaba para ropas interiores finas, de Egipto.
Los perros generalmente se empleaban en la caza o como compañero de camino, sobre todo, guardianes de los rebaños.
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Había un hombre rico que se vestía con ropa finísima y comía regiamente todos los días. Había también un pobre, llamado Lázaro, todo cubierto de llagas, que estaba tendido a la puerta del rico. Hubiera deseado saciarse con lo que caía de la mesa del rico, y hasta los perros venían a lamerle las llagas. Pues bien, murió el pobre y fue llevado por los ángeles al cielo junto a Abraham. También murió el rico, y lo sepultaron.
Estando en el infierno, en medio de los tormentos, el rico levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro con él en su regazo. Entonces gritó: «Padre Abraham, ten piedad de mí, y manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me atormentan estas llamas.»
Abraham le respondió: «Hijo, recuerda que tú recibiste tus bienes durante la vida, mientras que Lázaro recibió males. Ahora él encuentra aquí consuelo y tú, en cambio, tormentos.
Además, entre ustedes y nosotros hay un abismo tremendo, de tal manera que los que quieran cruzar desde aquí hasta ustedes no pueden hacerlo, y tampoco lo pueden hacer del lado de ustedes al nuestro.»
El otro replicó: «Entonces te ruego, padre Abraham, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, a mis cinco hermanos: que vaya a darles su testimonio para que no vengan también ellos a parar a este lugar de tormento.» Abraham le contestó: «Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.» El rico insistió: «No lo harán, padre Abraham; pero si alguno de entre los muertos fuera donde ellos, se arrepentirían.»
Abraham le replicó: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no se convencerán.» |
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Viernes 09 de Marzo de 2007
Evangelio según Mateo 21,33-46 |
Las viñas se plantaban preferentemente en laderas bien orientadas que se labraban y se limpiaban de la maleza y de las piedras del suelo y se rodeaban con una cerca para protegerlas del ganado y los animales salvajes.
Unas cabañas o una torre de guardia daban abrigo a los guardianes de la viña. Se procuraba que la cepa fuese de buena calidad. Los sarmientos se sostenían con palos o bien eran dirigidos hacia las higueras.
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Escuchen este otro ejemplo: Había un propietario que plantó una viña. La rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar y levantó una torre para vigilarla. Después la alquiló a unos labradores y se marchó a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, el dueño mandó a sus sirvientes que fueran donde aquellos labradores y cobraran su parte de la cosecha. Pero los labradores tomaron a los enviados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera.
Por último envió a su hijo, pensando: “A mi hijo lo respetarán”. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: “Ese es el heredero. Lo matamos y así nos quedamos con su herencia”. Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. Ahora bien, cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con esos labradores?» Le contestaron: «Hará morir sin compasión a esa gente tan mala y arrendará la viña a otros labradores que le paguen a su debido tiempo.»
Jesús agregó: «¿No han leído cierta Escritura? Dice así: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra angular; ésa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados.
Ahora yo les digo a ustedes: se les quitará el Reino de los Cielos, y será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»
Al oír estos ejemplos, los jefes de los sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús se refería a ellos. Hubieran deseado arrestarlo, pero tuvieron miedo del pueblo, que lo consideraba como un profeta.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 12,1. Lc 20,9.
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Sábado 10 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 15,1-32 |
Los publicanos eran los cobradores de los impuestos del peaje y de las mercancías . Eran considerados pecadores por servir a los romanos o no observar la ley. Decir publicano o pecador o prostituta es semejante que decir impuro.
El ganado vacuno o ternero se criaba, más que para productos lácteos, para carne y para los sacrificios.
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Los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharle. Por esto los fariseos y los maestros de la Ley lo criticaban entre sí: «Este hombre da buena acogida a los pecadores y come con ellos.» Entonces Jesús les dijo esta parábola:
Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga muy feliz sobre los hombros, y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido.” Yo les digo que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.
Y si una mujer pierde una moneda de las diez que tiene, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y apenas la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: “Alégrense conmigo, porque hallé la moneda que se me había perdido”. De igual manera, yo se lo digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte.»
Jesús continuó: «Había un hombre que tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: “Dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y el padre repartió sus bienes entre los dos.
El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con las bellotas que daban a los cerdos, pero nadie se las daba.
Finalmente recapacitó y se dijo: “¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pe cado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.” Se levantó, pues, y se fue donde su padre.
Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: «Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.» Pero el padre dijo a sus servidores: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.» Y comenzaron la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. Llamó a uno de los muchachos y le preguntó qué significaba todo aquello. El le respondió: «Tu hermano ha regresado a casa, y tu padre mandó matar el ternero gordo por haberlo recobrado sano y salvo.»
El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. Pero él le contestó: «Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.»
El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 18,12; 9,10. Lc 5,29
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11 al 17 de Marzo /
Tercera semana de Cuaresma
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El muro de las lamentaciones
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La tercera semana inicia con el Evangelio según Lucas, donde narra la higuera, como símbolo del pueblo de Israel, pero que no produce los frutos reclamados por el viñador.
Los evangelios siguientes nos muestran el anuncio universal de Jesús, la inmensidad del perdón, la Ley como Palabra de Dios, la presencia del Reino de Dios, el mandamiento máximo del amor a Dios y por reflejo al prójimo, y la fuerza de la oración del humilde.
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Domingo 11 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 13,1-9 |
Siloé cuyo significado es enviada, era una piscina situada intramuros al suroeste de Jerusalén, en la parte baja de la ciudad. Recogía las aguas de la fuente Guijón a través de un canal excavado en la roca del valle del Cedrón.
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En ese momento algunos le contaron a Jesús una matanza de galileos. Pilato los había hecho matar en el Templo, mezclando su sangre con la sangre de sus sacrificios.
Jesús les replicó: «¿Creen ustedes que esos galileos eran más pecadores que los demás porque corrieron semejante suerte? Yo les digo que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, perecerán del mismo modo. Y aquellas dieciocho personas que quedaron aplastadas cuando la torre de Siloé se derrumbó, ¿creen ustedes que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Yo les aseguro que no. Y si ustedes no renuncian a sus caminos, todos perecerán de igual modo.»
Jesús continuó con esta comparación: «Un hombre tenía una higuera que crecía en medio de su viña. Fue a buscar higos, pero no los halló. Dijo entonces al viñador: “Mira, hace tres años que vengo a buscar higos a esta higuera, pero nunca encuentro nada. Córtala. ¿Para qué está consumiendo la tierra inútilmente?” El viñador contestó: “Señor, déjala un año más y mientras tanto cavaré alrededor y le echaré abono. Puede ser que así dé fruto en adelante y, si no, la cortas.”
Paso paralelo en el Evangelio según: Jn 9,2
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Lunes 12 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 4,24-30 |
En esta perícopa hay unos cuantos nombres: Elías, el profeta del pueblo del tiempo de los reyes del Norte. Sarepta, una aldea del territorio de Sidón (ahora Líbano) tierra de paganos. El profeta Eliseo, discípulos de Elías y el sirio Naamán, de la región de Siria: pueblo eterno rival de de Israel. Finalmente Nazaret, la patria de Jesús, a seis Km. de Séforis, la capital de Palestina, reconstruida al tiempo de Jesús.
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Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. En verdad les digo que había muchas viudas en Israel en tiempos de Elías, cuando el cielo retuvo la lluvia durante tres años y medio y una gran hambre asoló a todo el país.
Sin embargo Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino a una mujer de Sarepta, en tierras de Sidón. También había muchos leprosos en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»
Todos en la sinagoga se indignaron al escuchar estas palabras; se levantaron y lo empujaron fuera del pueblo, llevándolo hacia un barranco del cerro sobre el que está construido el pueblo, con intención de arrojarlo desde allí. Pero Jesús pasó por medio de ellos y siguió su camino.
Paso paralelo en el Evangelio según: Jn 8,59
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Martes 13 de Marzo de 2007
Evangelio según Mateo 18,21-35 |
El perdonar siete veces era una praxis en el Primer Testamento. El siete simboliza la plenitud humana y el perdón total al hermano, en cuanto ser creado. En cambio, las ofensas a Dios, no las pueden perdonar los hombres sino solamente el Señor. El número setenta veces siete es la medida de Dios, una medida sin límite.
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Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No te digo siete, sino setenta y siete veces.»
«Aprendan algo sobre el Reino de los Cielos. Un rey había decidido arreglar cuentas con sus empleados, y para empezar, le trajeron a uno que le debía diez mil monedas de oro. Como el hombre no tenía con qué pagar, el rey ordenó que fuera vendido como esclavo, junto con su mujer, sus hijos y todo cuanto poseía, para así recobrar algo. El empleado, pues, se arrojó a los pies del rey, suplicándole: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» El rey se compadeció y lo dejó libre; más todavía, le perdonó la deuda.
Pero apenas salió el empleado de la presencia del rey, se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas. Lo agarró del cuello y casi lo ahogaba, gritándole: «Págame lo que me debes.» El compañero se echó a sus pies y le rogaba: «Dame un poco de tiempo, y yo te lo pagaré todo.» Pero el otro no aceptó, sino que lo mandó a la cárcel hasta que le pagara toda la deuda.
Los compañeros, testigos de esta escena, quedaron muy molestos y fueron a contárselo todo a su señor. Entonces el señor lo hizo llamar y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda la deuda cuando me lo suplicaste. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero como yo tuve compasión de ti?»
Y tanto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano.»
Pasos paralelos en el Evangelio según: Lc 17,3. Mt 18,15. Lc 17,4
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Miércoles 14 de Marzo de 2007
Evangelio Según Mateo 5,17-19 |
Una coma de la Ley , en que se habla en este Evangelio, no es un signo gramatical sino representa la letra yod del idioma hebreo y simboliza la esencia de la misma Ley, y no un fragmento insignificante, como a menudo se explica.
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No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para traer lo definitivo. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.
Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Lc 16,17. Mt 24,35. Lc 21,33.
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Jueves 15 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 11,14-23 |
Las enfermedades como: fiebres, tumores, peste, deficiencia física, sordera, se consideraban castigos del pecado, se concebían como una especie de posesión demoníaca.
“Beelzebul”, dios pagano de la oscuridad, significa movimiento capaz de una acción universal que puede llevar, fuera de la voluntad de Dios, a toda la humanidad.
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Otro día Jesús estaba expulsando un demonio: se trataba de un hombre mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar y la gente quedó admirada. Pero algunos de ellos dijeron: «Este echa a los demonios con el poder de Belzebú, jefe de los demonios.» Y otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Una nación dividida corre a la ruina, y los partidos opuestos caen uno tras otro. Si Satanás también está dividido, ¿podrá mantenerse su reino? ¿Cómo se les ocurre decir que yo echo los demonios invocando a Belzebú? Si yo echo los demonios con la ayuda de Belzebú, los amigos de ustedes, ¿con ayuda de quién los echan? Ellos juzgarán lo que ustedes acaban de decir.
En cambio, si echo los demonios con el dedo de Dios, comprendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando el Fuerte, bien armado, guarda su casa, todas sus cosas están seguras; pero si llega uno más fuerte y lo vence, le quitará las armas en que confiaba y distribuirá todo lo que tenía.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mc 3,22. Mt 12,24.
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Viernes 16 de Marzo de 2007
Evangelio según Marcos 12,28b-34 |
El maestro de la Ley , o escriba, era el experto de la Torah escrita y oral, con amplio conocimientos de todas las leyes y sus aplicaciones.
El Reino de Dios significa reino de justicia y de paz, aquí en la tierra primero y, después, en el Cielo, lugar de lo divino.
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Entonces se adelantó un maestro de la Ley. Había escuchado la discusión y estaba admirado de cómo Jesús les había contestado. Entonces le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Jesús le contestó: «El primer mandamiento es: Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es un único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas. Y después viene este otro: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento más importante que éstos.»
El maestro de la Ley le contestó: «Has hablado muy bien, Maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todas las víctimas y sacrificios.»
Jesús vio que ésta era respuesta sabia y le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y después de esto, nadie más se atrevió a hacerle nuevas preguntas.
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 22,39. Lc 10,27.
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Sábado 17 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 18,9-14 |
El diezmo era una deducción de una décima parte de las cosechas, se dividía en anual : él que tenían que ofrecerse al santuario único, para consumir durante una comida festiva. Mientras que, a los que vivían lejos de Jerusalén se les facultaban para vender el diezmo de sus cosechas y, con el dinero recabado de la venta, iban a celebrar la comida prescrita en el santuario y el trienal : que se daba a los pobres.
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Jesús dijo esta parábola por algunos que estaban convencidos de ser justos y despreciaban a los demás. «Dos hombres subieron al Templo a orar. Uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto de pie, oraba en su interior de esta manera: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros, o como ese publicano... Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de todas mis entradas.”
Mientras tanto el publicano se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador.”
Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero el fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado y el que se humilla será enaltecido.»
Pasos paralelos en los Evangelios según: Mt 23,12. Lc 14,11.
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18 al 24 de Marzo /
Cuarta semana de Cuaresma |
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Juan 7,1:
Después de esto, Jesús iba de un lugar a otro por Galilea; no quería estar en Judea porque los judíos deseaban matarle. |
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La cuarta semana de cuaresma inicia presentándonos las tres parábolas de Lucas sobre la misericordia de Dios, para que recapacitemos y regresemos a la casa del Padre. Estas son las parábolas de la oveja y la moneda perdida. La tercera es de la casa de la misericordia y del amor, representada en el Padre amoroso que espera ansioso a su hijo extraviado.
En los siguientes evangelios juánicos Jesús cura con autoridad, al hijo de un oficial y a un paralítico.
Jesús defiende su palabra y su obra y afirma que quienes crean en él tendrán vida en plenitud. Las últimas perícopas de la semana nos recuerdan el acoso a Jesús de parte de las autoridades religiosas que lo llevarán hasta la cruz.
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Domingo 18 de Marzo de 2007
Evangelio según Lucas 15, 1-32 |
Las parábolas era una forma sencilla de explicar las grandes verdades que Jesús quería enseñar a la gente. Las siguientes tres parábolas son exclusivas del evangelista Lucas.
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Los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharle. Por esto los fariseos y los maestros de la Ley lo criticaban entre sí: «Este hombre da buena acogida a los pecadores y come con ellos.» Entonces Jesús les dijo esta parábola:
«Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga muy feliz sobre los hombros, y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido.” Yo les digo que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.
Y si una mujer pierde una moneda de las diez que tiene, ¿no enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y apenas la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: “Alégrense conmigo, porque hallé la moneda que se me había perdido”. De igual manera, yo se lo digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte.»
Jesús continuó: «Había un hombre que tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: “Dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y el padre repartió sus bienes entre los dos.
El hijo menor juntó todos sus haberes, y unos días después se fue a un país lejano. Allí malgastó su dinero llevando una vida desordenada. Cuando ya había gastado todo, sobrevino en aquella región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante del lugar, que lo envió a su campo a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con las bellotas que daban a los cerdos, pero nadie se las daba.
Finalmente recapacitó y se dijo: “¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.” Se levantó, pues, y se fue donde su padre.
Estaba aún lejos, cuando su padre lo vio y sintió compasión; corrió a echarse a su cuello y lo besó. Entonces el hijo le habló: «Padre, he pecado contra Dios y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.» Pero el padre dijo a sus servidores: «¡Rápido! Traigan el mejor vestido y pónganselo. Colóquenle un anillo en el dedo y traigan calzado para sus pies. Traigan el ternero gordo y mátenlo; comamos y hagamos fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.» Y comenzaron la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la orquesta y el baile. Llamó a uno de los muchachos y le preguntó qué significaba todo aquello. El le respondió: «Tu hermano ha regresado a casa, y tu padre mandó matar el ternero gordo por haberlo recobrado sano y salvo.»
El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a suplicarle. Pero él le contestó: «Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. Pero ahora que vuelve ese hijo tuyo que se ha gastado tu dinero con prostitutas, haces matar para él el ternero gordo.»
El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.» |
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Lunes 19 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 4,43-54 |
Caná era una localidad de Galilea, aunque su localización es insegura. Generalmente es ubicada en Kefar Kanna, a 6 Km . al norte de Nazaret, pero probablemente su ubicación se da a 13,5 Km al norte de Nazaret en Hirbet Qana, cuyo entorno pantanoso justificaría su nombre cuyo significado es Caña. Los libaneses consideran a Caná un poblado del territorio de Tiro y Sidón.
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Pasados los dos días, Jesús partió de allí para Galilea. El había afirmado que un profeta no es reconocido en su propia tierra; sin embargo los galileos lo recibieron muy bien al llegar, porque habían visto todo lo que Jesús había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues ellos también habían ido a la fiesta.
Jesús volvió a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real en Cafarnaúm que tenía un hijo enfermo. Al saber que Jesús había vuelto de Judea a Galilea, salió a su encuentro para pedirle que fuera a sanar a su hijo, que se estaba muriendo.
Jesús le dio esta respuesta: «Si ustedes no ven señales y prodigios, no creen.»
El funcionario le dijo: «Señor, ten la bondad de venir antes de que muera mi hijo.» Jesús le contestó: «Puedes volver, tu hijo está vivo.»
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino.
Al llegar a la bajada de los cerros, se topó con sus sirvientes que venían a decirle que su hijo estaba sano. Les preguntó a qué hora se había mejorado el niño, y le contestaron: «Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre.» El padre comprobó que a esa misma hora Jesús le había dicho: «Tu hijo está vivo.» Y creyó él y toda su familia.
Esta es la segunda señal milagrosa que hizo Jesús. Acababa de volver de Judea a Galilea. |
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Martes 20 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 5,1-16 |
Betesda es una piscina situada cerca de la puerta de las Ovejas, al norte del Templo que fue teatro de la curación de un paralítico.
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Después de esto se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscina llamada en hebreo Betesda. Tiene ésta cinco pórticos, y bajo los pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, tullidos (y paralíticos. Todos esperaban que el agua se agitara, porque un ángel del Señor bajaba de vez en cuando y removía el agua; y el primero que se metía después de agitarse el agua quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.)
Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesús lo vio tendido, y cuando se enteró del mucho tiempo que estaba allí, le dijo: «¿Quieres sanar?» El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua, y mientras yo trato de ir, ya se ha metido otro.» Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y anda.» Al instante el hombre quedó sano, tomó su camilla y empezó a caminar.
Pero aquel día era sábado . Por eso los judíos dijeron al que acababa de ser curado: «Hoy es día sábado , y la Ley no permite que lleves tu camilla a cuestas.» El les contestó: «El que me sanó me dijo: Toma tu camilla y anda.» Le preguntaron: «¿Quién es ese hombre que te ha dicho: Toma tu camilla y anda?» Pero el enfermo no sabía quién era el que lo había sanado, pues Jesús había desaparecido entre la multitud reunida en aquel lugar.
Más tarde Jesús se encontró con él en el Templo y le dijo: «Ahora estás sano, pero no vuelvas a pecar, no sea que te suceda algo peor.» El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales curaciones en día sábado. |
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Miércoles 21 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 5,17-30 |
La palabra padre en hebreo es abi e indica “padre mío” o abinú “padre nuestro”, pero unas pocas veces está escrita como ab indicando padre de generaciones o es indefinido.
En arameo la palabra es aba e indica padre sin especificación de género. Podemos decir que Dios es padre y madre, y además no “mío” o “nuestro”, según indica el idioma hebreo, sino Padre de todo ser humano y de toda la creación.
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Pero Jesús les respondió: «Mi Padre sigue trabajando, y yo también trabajo.»
Y los judíos tenían más ganas todavía de matarle, porque además de quebrantar la ley del sábado, se hacía a sí mismo igual a Dios, al llamarlo su propio Padre.
Jesús les dirigió la palabra: «En verdad les digo: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino sólo lo que ve hacer al Padre. Todo lo que haga éste, lo hace también el Hijo. El Padre ama al Hijo y le enseña todo lo que él hace, y le enseñará cosas mucho más grandes que éstas, que a ustedes los dejarán atónitos.
Como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, también el Hijo da la vida a los que quiere. Del mismo modo, el Padre no juzga a nadie, sino que ha entregado al Hijo la responsabilidad de juzgar, para que todos honren al Hijo como honran al Padre . El que no honra al Hijo, tampoco honra al Padre que lo ha enviado.
En verdad les digo: El que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, vive de vida eterna; ya no habrá juicio para él, porque ha pasado de la muerte a la vida.
Sepan que viene la hora, y ya estamos en ella, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la escuchen vivirán. Así como el Padre tiene vida en sí mismo, también ha dado al Hijo tener vida en sí mismo. Y además le ha da do autoridad para llevar a cabo el juicio, porque es hijo de hombre.
No se asombren de esto; llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán mi voz. Los que obraron el bien resucitarán para la vida, pero los que obraron el mal irán a la condenación.
Yo no puedo hacer nada por mi cuenta, sino que juzgo conforme a lo que escucho; así mi juicio es recto, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió. |
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Jueves 22 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 5,31-47 |
En la justicia del mundo semita , piden dos testimonios para dar validez a una declaración. Jesús dice que su testimonio es válido, porque es demostrado por las obras que realizas, que no se explicarían sin la presencia divina en Él. Esta es una reflexión de la comunidad juánica, en seno de la cual nació el cuarto Evangelio.
Las antorchas estaban hechas de varias maderas atadas juntas y empapadas en aceites o alquitrán. Servían para iluminar en determinadas circunstancias los campos, las calles y las plazas de la ciudad.
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Si yo hago de testigo en mi favor, mi testimonio no tendrá valor. Pero Otro está dando testimonio de mí, y yo sé que es verdadero cuando da testimonio de mí.
Ustedes mandaron interrogar a Juan, y él dio testimonio de la verdad. Yo les recuerdo esto para bien de ustedes, para que se salven, porque personalmente yo no me hago recomendar por hombres. Juan era una antorcha que ardía e iluminaba, y ustedes por un tiempo se sintieron a gusto con su luz. Pero yo tengo un testimonio que vale más que el de Juan: son las obras que el Padre me encomendó realizar.
Estas obras que yo hago hablan por mí y muestran que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me ha enviado también da testimonio de mí. Ustedes nunca han oído su voz ni visto su rostro; y tampoco tienen su palabra, pues no creen al que él ha enviado.
Ustedes escudriñan las Escrituras pensando que encontrarán en ellas la vida eterna, y justamente ellas dan testimonio de mí. Sin embargo ustedes no quieren venir a mí para tener vida. Yo no busco la alabanza de los hombres. Sé sin embargo que el amor de Dios no está en ustedes, porque he ve nido en nombre de mi Padre, y ustedes no me reciben. Si algún otro viene en su propio nombre, a ése sí lo acogerán. Mientras hacen caso de las alabanzas que se dan unos a otros y no buscan la gloria que viene del Único Dios, ¿cómo podrán creer?
No piensen que seré yo quien los acuse ante el Padre . Es Moisés quien los acusa, aquel mismo en quien ustedes confían. Si creyeran a Moisés, me creerían también a mí, porque él escribió de mí. Pero si ustedes no creen lo que escribió Moisés, ¿cómo van a creer lo que les digo yo?»
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Viernes 23 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 7,1-30 |
La cosecha es una de las faenas agrícolas más importantes: tenía lugar hacia septiembre-octubre con la vendimia. Se concluya con la fiesta de las cosechas que señalaba el comienzo del nuevo año, con una gran peregrinación a Jerusalén.
Esta peregrinación se hacía por la Fiesta de las Tiendas o de los Tabernáculos, porque se vivía en cabañas , como memoria de los 40 años que los israelitas moraron en el desierto.
Durante esta fiesta se ofrecían las primicias de todos los frutos de la tierra y de la cosecha como diezmo para el templo de Jerusalén, el extranjero, la viuda y los huérfanos.
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Después de esto, Jesús iba de un lugar a otro por Galilea; no quería estar en Judea porque los judíos deseaban matarle.
Se acercaba la fiesta de los ju díos llamada de las Tiendas. Sus hermanos le dijeron: «No te quedes aquí, vete a Judea para que tus discípulos de allí vean las obras que realizas. Si uno quiere sobresalir, no actúa a escondidas. Tú, que haces maravillas, date a conocer al mundo.» Sus hermanos hablaban así porque no creían en él.
Jesús les contestó: «Todavía no ha llegado mi tiempo, mientras que para ustedes todo tiempo es bueno. El mundo no puede odiarlos a ustedes, pero a mí sí que me odia, porque yo muestro que sus obras son malas. Suban ustedes a la fiesta; yo no voy a esta fiesta, porque mi tiempo aún no ha llegado.»
Así habló Jesús y se quedó en Galilea. Solamente después que sus hermanos fueron a la fiesta subió él también, pero sin decirlo y como en secreto. Los judíos lo estaban buscando durante la fiesta y preguntaban: «¿Dónde está ése?» Corrían muchos comentarios sobre él entre la gente. Unos decían: «Es muy buena persona.» Otros replicaban: «En absoluto, ése está engañando al pueblo.» Pero nadie hablaba abiertamente de él por miedo a los judíos.
Hacia la mitad de la semana de la fiesta, Jesús subió al Templo y se puso a enseñar. Los judíos, admirados, decían: «¿Cómo puede conocer las Escrituras sin haber tenido maestro?»
Jesús les contestó: «Mi doctrina no viene de mí, sino del que me ha enviado. El que haga la voluntad de Dios conocerá si mi doctrina viene de Él o si hablo por mi propia cuenta. El que habla en nombre propio busca su propia gloria. Pero el que busca la gloria del que lo ha enviado, ése es un hombre sin maldad y que dice la verdad.»
«Moisés les dio la Ley , ¿no es cierto? Pero si ninguno de ustedes cumple la Ley , ¿por qué quieren matarme?»
Le gritaron: «Eres víctima de un mal espíritu. ¿Quién quiere matarte?» Jesús les respondió: «Esta no es más que mi primera obra, y todos ustedes están desconcertados. Pero miren: Moisés les ha dado la circuncisión (aunque en realidad no viene de Moisés sino de los patriarcas) y ustedes hacen la circuncisión incluso en día sábado . Un hombre debe recibir la circuncisión, aunque sea sábado, para no quebrantar la ley de Moisés; entonces, ¿por qué se enojan conmigo porque he salvado al hombre entero en día sábado ? No juzguen por las apariencias, sino juzguen lo que es justo.»
Algunos habitantes de Jerusalén decían: «Pero, ¿no es éste al que quieren matar? Pues ahí lo tienen hablando con toda libertad y no le dicen nada. ¿Será tal vez que nuestros dirigentes han reconocido que él es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde viene.»
Entonces Jesús dijo en voz muy alta mientras enseñaba en el Templo: «Ustedes dicen que me conocen. Ustedes saben de dónde vengo. Sepan que yo no he venido por mi propia cuenta: quien me envía es el Verdadero, y ustedes no lo conocen. El es el que me ha enviado, y yo lo conozco porque vengo de él.»
Los judíos hubieran querido llevarlo preso, pero nadie le puso las manos encima porque todavía no había llegado su hora. |
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Sábado 24 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 7,40-53 |
Existían en el Israel, en el tiempo de Jesús, dos creencias: la primera que el Mesías que vendría sería un profeta y escriba, la segunda que sería de la casa de David, o sea, de Belén.
En contraste con los fariseos, Jesús daba poca importancia a las letras de la ley, aunque la conociera en profundidad. El pueblo en general y los galileos en particular, eran considerados judíos de segunda clase por su ignorancia de las leyes. En una oportunidad se les llamó “malditos”, no conocedores de la Ley , por los escribas de Jerusalén (ver Jn 7,49).
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Muchos de los que escucharon esto decían: «Realmente este hombre es el Profeta.» Unos afirmaban: «Este es el Mesías.» Pero otros decían: «¿Cómo va a venir el Mesías de Galilea?¿No dice la Escritura que el Mesías es un descendiente de David y que saldrá de Belén, la ciudad de David?» La gente, pues, estaba dividida a causa de Jesús. Algunos querían llevarlo preso, pero nadie le puso las manos encima.
Cuando los guardias del Templo volvieron a donde los sacerdotes y los fariseos, les preguntaron: «¿Por qué no lo han traído?» Los guardias contestaron: «Nunca hombre alguno ha hablado como éste.» Los fariseos les dijeron: «¿También ustedes se han dejado engañar? ¿Hay algún jefe o algún fariseo que haya creído en él? Pero esa gente que no conoce la Ley , ¡son unos malditos!»
Les respondió Nicodemo, el que había ido antes a ver a Jesús y que era uno de ellos. Dijo: «¿Acaso nuestra ley permite condenar a un hombre sin escucharle antes y sin averiguar lo que ha hecho?» Le contestaron: « ¿También tú eres de Galilea? Estudia las Escrituras y verás que de Galilea no salen profetas.» Y se fue cada uno a su casa. |
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25 al 31 de Marzo /
Quinta semana de Cuaresma |
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Juan 8, 1ª:
Jesús, por su parte, se fue al monte de los Olivos
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Esta última semana de cuaresma es una preparación cercana a los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Las lecturas de las perícopas evangélicas, de estos días, están tomadas del Evangelio según Juan. El día domingo propone justicia y perdón para la mujer adúltera.
Los días siguientes presentan el horizonte último de Jesús, su muerte en la cruz y su resurrección. Caminaremos hacia los últimos acontecimientos dejándonos acompañar por las lecturas de los evangelios de la semana.
Los temas de lunes a sábado son:
1. Ha llegado la hora de Jesús.
2. Todo esto sucederá para que sea glorificado el hijo del hombre (el hombre por excelencia que es Jesús),
3. La verdad será camino de liberación,
4. El camino de liberación se hace palabra en Jesús que no permitirá la muerte definitiva.
5. Su muerte no será definitiva.
6. El Evangelio del sábado indica el final humano de la vida de Jesús dictada por los sacerdotes: “un solo hombre morirá para todo el pueblo”.
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Domingo 25 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 8, 1-11 |
El Monte de los Olivos, es un monte situado al este de Jerusalén, al otro lado del Valle del Cedrón, entre el monte Escopo al norte y el monte del Escándalo al sur.
El adulterio designaba la mala conducta de la mujer casada, no importaba que el matrimonio hubiese sido consumado o no y las relaciones extra conyugales de un hombre con una mujer casada, pero no con una no casada, viuda o divorciada, ni con una concubina o esclava.
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Jesús, por su parte, se fue al monte de los Olivos. Al amanecer estaba ya nuevamente en el Templo; toda la gente acudía a él, y él se sentaba para enseñarles.
Los maestros de la Ley y los fariseos le trajeron una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La colocaron en medio y le dijeron: «Maestro, esta mujer es una adúltera y ha sido sorprendida en el acto. En un caso como éste la Ley de Moisés ordena matar a pedradas a la mujer. Tú, ¿qué dices?» Le hacían esta pregunta para ponerlo en dificultades y tener algo de qué acusarlo.
Pero Jesús se inclinó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como ellos insistían en preguntarle, se enderezó y les dijo: «Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le arroje la primera piedra.» Se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en el suelo.
Al oír estas palabras, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta que se quedó Jesús solo con la mujer, que seguía de pie ante él. Entonces se enderezó y le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, señor.» Y Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar.» |
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Lunes 26 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 8,12-20 |
La comunidad joánica, desde donde ha nacido el cuarto evangelio, ha reflexionado y experimentado la presencia de Jesús en su propia confrontación con los fariseos y, la refleja en la historia del Jesús real, que pagó con su vida la osadía de querer ser testimonio de la verdad.
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Jesús les habló de nuevo diciendo: « Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida.» Los fariseos replicaron: «Estás hablando en tu propio favor; tu testimonio no vale nada.»
Jesús les contestó: «Aunque yo hable en mi favor, mi declaración vale, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy. Ustedes son los que no saben de dónde he venido ni adónde voy.
Ustedes juzgan con criterios humanos; yo no juzgo a nadie. Y si yo tuviera que juzgar, mi juicio sería válido, porque yo no estoy solo; el Padre que me envió está conmigo. En la Ley de ustedes está escrito que con dos personas el testimonio es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me ha enviado da testimonio de mí.»
Le preguntaron: «¿Dónde está tu Padre?» Jesús les contestó: «Ustedes no me conocen a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre.»
Jesús dijo estas cosas en el lugar donde se reciben las ofrendas, cuando estaba enseñando en el Templo, pero nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora. |
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Martes 27 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 8,21-30 |
En el mundo hebreo la morada de Dios era el cielo. El salmo 73,25 dice: “¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra”. Y a sí lo dice el apóstol Pablo en la segunda carta a los Corintios: 12:2 “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (no sé si en el cuerpo, no sé si fuera del cuerpo, Dios lo sabe) el tal fue arrebatado hasta el tercer cielo”.
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De nuevo Jesús les dijo: «Yo me voy y ustedes me buscarán. Pero ustedes no pueden ir a donde yo voy y morirán en su pecado.» Los judíos se preguntaban: «¿Por qué dice que a donde él va nosotros no podemos ir? ¿Pensará tal vez en suicidarse?»
Pero Jesús les dijo: «Ustedes son de abajo, yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho que morirán en sus pecados. Yo les digo que si ustedes no creen que Yo soy , morirán en sus pecados.» Le preguntaron: «Pero ¿quién eres tú?» Jesús les contestó: «Exactamente lo que acabo de decirles. Tengo mucho que decir sobre ustedes y mucho que condenar, pero lo que digo al mundo lo aprendí del que me ha enviado: él es veraz.»
Ellos no comprendieron que Jesús les hablaba del Padre. Y añadió: «Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo soy y que no hago nada por mi cuenta, sino que sólo digo lo que el Padre me ha enseñado.
El que me ha enviado está conmigo y no me deja nunca solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.»
Esto es lo que decía Jesús, y muchos creyeron en él. |
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Miércoles 28 de Marzoo de 2007
Evangelio según Juan 8,31-42 |
El término discípulo designa a aquel que recibe la enseñanza de un rabí, se aplica a aquellos que siguen a un maestro, o bien, a una doctrina.
Abraham fue el primero de los patriarcas, se le llamaba Abram (que significa: El padre es excelso) hasta que Dios le impuso el nombre de Abraham (cuyo significado es: El padre de multitudes).
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Jesús decía a los judíos que habían creído en él: «Ustedes serán verdaderos discípulos míos si perseveran en mi palabra; entonces conocerán la verdad , y la verdad los hará libres.» Le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Por qué dices: “Ustedes serán libres”?»
Jesús les contestó: «En verdad, en verdad les digo: el que vive en el pecado es esclavo del pecado. Pero el esclavo no se quedará en la casa para siempre; el hijo, en cambio, permanece para siempre. Por tanto, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres. Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero mi palabra no tiene acogida en ustedes, y por eso tratan de matarme.
Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre.» Ellos le cortaron la palabra: «Nuestro padre es Abraham.» Entonces Jesús les dijo: «Si ustedes fueran hijos de Abraham, actuarían como Abraham. Pero viene alguien que les dice la verdad, la verdad que he aprendido de Dios, y ustedes quieren matarme. Esta no es la manera de actuar de Abraham. Ustedes actúan como hizo su padre.»
Los judíos le dijeron: «Nosotros no somos hijos de la prostitución, no tenemos más que un solo padre: Dios.» Jesús les replicó: «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían a mí, porque yo he salido de Dios para venir aquí. No he venido por iniciativa propia, sino que él mismo me ha enviado. |
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Jueves 29 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 8,51-59 |
Abba es la forma de plegaria con la que Jesús y los primeros cristianos se dirigen a Dios. Proviene del lenguaje de los niños, equivalente a “papaito”, y expresa una relación íntima y única entre Dios y su hijo Jesús.
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En verdad les digo: el que guarda mi palabra no probará la muerte jamás.» Los judíos replicaron: «Ahora sabemos que eres víctima de un mal espíritu. Abraham murió y también los profetas, ¿y tú dices: “Quien guarda mi palabra jamás probará la muerte”? ¿Eres tú más grande que nuestro padre Abraham, que murió, lo mismo que murieron los Profetas? ¿Quién te crees que eres?»
Jesús les contestó: «Si yo me doy gloria a mí mismo, mi gloria no vale nada; es el Padre quien me da gloria, el mismo que ustedes llaman «nuestro Dios». Ustedes no lo conocen, yo sí lo conozco, y si dijera que no lo conozco, sería un mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco y guardo su palabra. En cuanto a Abraham, padre de ustedes, se alegró pensando ver mi día. Lo vio y se regocijó.».
Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?» Contestó Jesús: «En verdad les digo que antes que Abraham existiera, Yo Soy.» Entonces tomaron piedras para lanzárselas, pero Jesús se ocultó y salió del Templo. |
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Viernes 30 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 10,31-42 |
Blasfemia significa palabra que hiere. Se emplea como término de mal augurio, ultrajes contra particulares o contra los dioses. Todo humano es hijo de Dios por ser creado por Él, Padre creador, en una acción conjunto de Dios uno y múltiple.
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Entonces los judíos tomaron de nuevo piedras para tirárselas. Jesús les dijo: «He hecho delante de ustedes muchas obras hermosas que procedían del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?»
Los judíos respondieron: «No te apedreamos por algo hermoso que hayas hecho, sino por insultar a Dios; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.»
Jesús les contestó: «¿No está escrito en su Ley: Yo he dicho que son dioses? No se puede cambiar la Escritura , y en ese lugar llama dioses a los que recibieron esta palabra de Dios. Y yo, que fui consagrado y enviado al mundo por el Padre, ¿estaría insultando a Dios al decir que soy el Hijo de Dios? Si yo no hago las obras del Padre, no me crean. Pero si las hago, si no me creen a mí, crean a esas obras, para que sepan y reconozcan que el Padre está en mí y yo en el Padre.»
Otra vez quisieron llevarlo preso, pero Jesús se les escapó de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba al principio, y se quedó allí. Mucha gente acudió a él, y decían: «Juan no hizo ninguna señal milagrosa, pero todo lo que dijo de éste era verdad.» Y muchos creyeron en él en aquel lugar. |
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Sábado 31 de Marzo de 2007
Evangelio según Juan 11,45-57 |
Jesús anuncia la proximidad del Reino de Dios, pero dándole una nueva coloración, como una extraordinaria oferta de salvación. Al mismo tiempo que es considerado profeta, es tenido como rabí, maestro, aquel que conoce las escrituras y argumenta a partir de ellas.
Caifás cuyo verdadero nombre era José, fue sumo sacerdote a partir de la procuraduría de Valerio Grato, el año 26 d.C, probablemente después de la destitución de Poncio Pilatos, al comienzo del año 37.
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Muchos judíos que habían ido a casa de María creyeron en Jesús al ver lo que había hecho. Pero otros fueron donde los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.
Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos convocaron el Consejo y preguntaban: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos que siga así, todos van a creer en él, y luego intervendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación.»
Entonces habló uno de ellos, Caifás, que era el sumo sacerdote aquel año, y dijo: «Ustedes no entienden nada. No se dan cuenta de que es mejor que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la nación.»
Estas palabras de Caifás no venían de sí mismo, sino que, como era sumo sacerdote aquel año, profetizó en aquel momento; Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos.
Y desde ese día estuvieron decididos a matarlo. Jesús ya no podía moverse libremente como quería entre los judíos. Se retiró, pues, a la región cercana al desierto y se quedó con sus discípulos en una ciudad llamada Efraím.
Se acercaba la Pascua de los judíos, y de todo el país subían a Jerusalén para purificarse antes de la Pascua. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: «¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta?» Pues los jefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes, y si alguien sabía dónde se encontraba Jesús, debía notificarlo para que fuera arrestado. |
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