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LAS BIENAVENTURANZAS: Corazón del Evangelio

Publico una exégesis de las Bienaventuranzas precedentemente trabajadas desde como acercamiento de la paz y la justicia y ahora desde la perspectiva del centro de la senseñanzas de Jesús presentada en el Primer Congreso Bíblico de la diócesis de Paraguaná.
Espero sus reacciones en vista de un conocimiento del Evangelio y como caminos de vida para el ahora.
 
LAS BIENAVENTURANZAS: CORAZÓN DEL EVANGELIO
  • La presencia del Dios viviente es la única que puede renovar el corazón del hombre.
  • La constitución de un Reino de Dios es la condición indispensable para una paz integral que engloba toda la vida personal y social como la espiritual y precisa evidenciarse en la Iglesia.
  • El Reino de Dios es el fruto de la práctica de las Bienaventuranzas y cumbre de las enseñanzas y de la vida de Jesús.
Todo se comprende en el desafío de todo ser viviente en el contexto de toda la creación: construir el reino de Dios que representa los Nuevos Cielos y Nuevas Tierras descripto Nuevo Testamento (Ap 21,1 y 2P 3,13) y en Ap 21,5 "Mirad, todo lo hago nuevo".
 
CONTENIDO
 
Introducción: El Sermón del Monte
Tres palabras claves y el contexto en que sucede
Estructura del Sermón de la Montaña
  1. Semejanzas de las bienaventuranzas de Mateo y  Lucas. Contraposición de las Bendiciones y maldiciones. El amor a los enemigos.
  2. La Biblia nos lleva de la mano. (Las bienaventuranzas representan la Nueva Ley como síntesis y desarrollo de los diez mandamientos. Son la expresión de la vivencia íntegra del seguimiento de Cristo como los mandamientos lo fueron en la fidelidad a un Dios único y justo).
  3. La Alianza del Sinaí
    1. Las primeras diez palabras (el Decálogo)
    2. Estas tres primeras palabras representan la tri-unidad de Dios que da vida.
    3. La cuarta y quinta palabra hacen referencia al respeto que debemos a nosotros mismos y el respeto a nuestra sangre, la familia.
    4. La quinta palabra “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar”
    5. Los últimos cinco discursos del Decálogo están con referencia a los demás.
  4. Las bienaventuranzas como Nueva Alianza
 Maka,rioi: Bienaventurados, Felices, Benditos, Dichosos. La novena y décima bienaventuranzas profundizan la vivencia de la vida cristiana y así se completan las bienaventuranzas a semejanza de la Torah.
  1. Así Jesús dio inicio el Sermón de la Montaña
  2. y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo”
  3. Las diez bienaventuranzas:
    1. Felices los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
    2. Felices los que lloran, porque ellos serán consolados.
    3. Felices los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
    4. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
    5. Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
    6. Felices los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
    7. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dio.
    8. Felices los perseguidos por atenerse a lo que es justo, porque de ellos es el reino de los cielos.
    9. La novena y décima bienaventuranzas describen la situación de persecución de los seguidores de Jesús.
5.Las bienaventuranzas y las malaventuranzas hoy
 
Introducción: El sermón de la montaña
 
El sermón de la montaña (Mt 5-7) es una analogía de la Alianza del Sinaí (Ex 19-24) y es el principal de los cinco discursos de Jesús presentados en el Evangelio según Mateo: Evangélico, Apostólico, Parabólico, Eclesial, Apocalíptico.
 
“Jesús Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, predicando el evangelio del reino y curando en el pueblo toda enfermedad y toda dolencia. Su fama se extendió por toda Siria. Le traían a todos los que se sentían mal, aquejados de diversas enfermedades y dolores: endemoniados, epilépticos y paralíticos; y él los curaba. Le seguía una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán” (Mt 4,23-25).
A continuación Jesús sube al monte y proclama las bienaventuranzas para todos, sin exclusión de creencias, estado social y situación religiosa.
 
“Y subió a la montaña, (nuevo Sinaí), se sentó, abrió su boca y empezó hablar…”: Sermón de la Montaña en Mt 5 ̶ 7.
 
El discurso de la montaña es demasiado amplio para, ni siquiera, sintetizarlo. Allí están comprendidas casi todas las enseñanzas de Jesús y tiene como centro la oración del Padre Nuestro. Ulrich Luz, 1993, así lo describe: “El sermón de la montaña es la primera predicación extensa de Jesús en el evangelio de Mateo. Ya por eso posee un carácter fundamental. Es el único discurso de Jesús que contiene casi exclusivamente preceptos suyos… es el contenido central de la predicación misional cristiana. Su tema se podría denominar con tres sustantivos clave que recorre todo el sermón, -la justicia del reino de los cielos-”. (Cfr. Pág. 262 de El Evangelio según Mateo).
 
Tres palabras claves y el contexto en que sucede
 
La principal y primera palabra que recurren el Sermón de la Montaña es Padre (ab) y está diseminada en todo el Sermón del capítulo 5 al 7 de Mateo.
Inicia con la conclusión de las bienaventuranzas (5,16) como premio de la observancia de las bienaventuranzas y termina en (7,21) diciendo: “No todo el que me dice: "¡Señor, Señor!", entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo”. O sea, Yahveh, Yahveh, como el rescatador del pueblo de Israel de Egipto que lo salvó de su desaparición para constituirlo semilla de su Reino, que se realiza en su primera etapa en el Sinaí y en su etapa final en el Sermón del Monte. Es el Padre, o sea, el Creador junto con su creado, inicio y continuidad de su paternidad.
 
La segunda palabra es Reino (de los Cielos) (mamlakah).
La paternidad divina se expresa en su presencia activa y perenne del Padre. La simbología hebrea nos recuerda la doble maternidad, divina y humana, de ese Reino, que unida al Padre de los Cielos, como lo llama el evangelista Mateo, engendra la sabiduría, sea desde la creación como desde la semilla del Reino sembradas por Jesús.
 
La tercera palabra es justicia (tsedeq)
La palabra justicia en su expresión acusativa del griego (δικαιοσύνην), o sea, producida por alguien, se encuentra solamente tres veces en el Evangelio según Mateo y solamente está presente en el Sermón del Monte. Es el hombre justo que conduce la creación hacia la plena sabiduría en la tierra. Es el hombre justo como dimensión tridimensional de lo divino, lo humano y lo terrenal.
 
Es el entorno en que se presenta el Reino de Justicia del Padre es lo alto, (ar) el monte que, en su simbología hebrea, representa lo sagrado.
Las dos letras hebrea (ar) monte están al centro del nombre del sacerdote Aarón. Lo alto es el lugar donde sucede la comunicación Dios-hombre. Un entorno necesario para el mundo hebreo en cambio no lo es para el mundo gentil por él cual escribió el evangelista Lucas. Mateo termina su Evangelio también en un monte, leemos: “Los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado” (Mt 28,16) y los envió a anunciar el Reino, la Buena Noticia.
 
Estructura del sermón de la montaña tomado de Ulrich Luz
 
La estructura de los capítulo 5-7 está perfectamente en sintonía con el pensamiento hebreo y con las enseñanzas del Sinaí actualizadas y sublimadas en Jesús. Todo el discurso del Monte posee una estructura concéntrica que conduce a la oración del Padre Nuestro.
 
Ulrich Luz así la presenta: 
“La simetría aparece solo leyendo el sermón del monte en su conjunto, y ni siquiera se descubre entonces a la primera lectura, sino después de una lectura reiterada y, en cierto modo, en visión panorámica. …cierta indicaciones claras sobre el modo en que debe entenderse: el Padrenuestro es su texto central. El Reino de los Cielos prometido planea sobre todo el sermón de la montaña. El verdadero sentido de la «Ley y los Profetas», descubierto por Jesús, es el leimotiv de la parte principal”.
“Dentro de las distintas secciones es frecuente, mas no general, descubrir la división tripartita como principio ordenador: es triple la introducción y la conclusión (5,3-10.11s 13-16; 7,13s 15-23.24-27); siguen 2x3 antítesis y la triple enseñanza sobre la religiosidad 6,1.18, con la inserción, también tripartita, del Padrenuestro enmarcado entre dos logia. Así mismo son tripartitos Mt 6,19-24 y 7,1-11”.
 
 
ESTRUCTURA DEL TEXTO SEGÚN Ulrich Luz
 
  1. Semejanzas de las bienaventuranzas de Mateo y  Lucas
El capítulo 5 de Mateo inicia con  el anuncio de las bienaventuranzas dirigidas a todos los presente después de demostrar su autoridad por curar y hablar como nadie lo hacía. Como conclusión de las Bienaventuranzas y continuación de sus dichos Mateo escribe: “Ustedes son sal de la tierra y luz para los hombres” y Jesús proclama en el verso 17: No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento como traducen casi todas las traducciones”.
Propiamente Jesús  no vino a darle cumplimiento sino plenitud a la Ley y a los Profetas porque siempre se trató de darle cumplimiento.
 
Mateo era judío y escribía para los judíos que conocían y creían en la Ley y los Profetas (Primera Alianza), pero ahora esperaban un profeta distinto que aliviara su situación de abandono, enfermedades y pobreza.
El Pueblo sin Pastor esperaban una Alianza Nueva que renovara el corazón. Un pacto explicitado por las bienaventuranzas narradas por Mateo. Una Nueva Alianza para el ser humano, para el vivir de todos los que quieren seguir a Jesús.
 
Las bienaventuranzas del evangelista Lucas (6,20-21) sintetizan a las 8 de Mateo y las divide en tres partes:
  1. La primera en una actitud de Hijo de Dios, los pobres que depende en su totalidad de Dios y pertenecen al Reino de Dios aquí en la Tierra,
  2. La segunda corresponde a los que tienen hambre integral, en el sentido material y espiritual, porqué serán saciados… y,
  3. La tercera los que lloran, como seres humanos, por las injusticias propias y ajenas… porque reirán.
Los dos versos conclusivos son exactamente iguales al Evangelio según Mateo (Cfr. Mt 5, 11-12 y Lc 6, 22-23):
“Bienaventurados son cuando los hombres les odien y cuando les excluyan, les insulten y proscriban vuestro nombre como maldito por causa del Hijo del hombre. Alégrense aquel día y salten de gozo; porque mirad: vuestra recompensa será grande en el cielo”.
 
Lo que unifica a las bienaventuranzas de Lucas es que son situaciones de vida concretas de cada persona: uno no es el autor de esas situaciones, sino el que las padece. No es el sujeto que las causas, sino el que las tiene que sobrellevar.
 
Ser pobre, pasar hambre, llorar y sufrir, ser perseguido no son situaciones humillantes, porque se viven como disminución de vida, como una mengua en la existencia no buscadas por nadie.
En realidad las tres bienaventuranzas de Lucas se resumen en la primera: pasar hambre y sufrimiento es el destino del pobre y están en sintonía con las primeras tres de Mateo extensibles a todas las ocho. Los dos evangelistas las toman del Evangelio Q, primer evangelio escrito con los dichos o logia de Jesús, que no ha llegado a nosotros.
 
Consideramos brevemente el texto de Lucas 6,17-38
 
Introducción
El evangelista Lucas narra: la oración nocturna de Jesús en un monte y la escogencia de los doce apóstoles. A continuación, baja hasta llegar en un lugar llano, accesible a todo, pero se dirige exclusivamente a sus seguidores (apóstoles). “Y él, levantando los ojos hacia sus discípulos, dijo: "Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios” (Lc 6,20).
 
  1. A las bienaventuranzas antecede el siguiente texto:
6,171- Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano;
      2- y una gran multitud de sus discípulos,
      3- y una gran muchedumbre del pueblo,
      4- de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
6,18   5- que habían ido para oírle y para ser sanados de sus enfermedades;
      6- y los que eran atormentados por espíritus inmundos eran curados.
6,19  7-  Y toda la multitud procuraba tocarle,
      8- porque de Él salía un poder que a todos sanaba.
  1. Contraposición de las Bendiciones y maldiciones y el amor a los enemigos
 
Bienaventuranzas
 
6,20 Volviendo su vista hacia sus discípulos, decía:
     1- Bienaventurados ustedes los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
6,21 2-  Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque serán saciados.
     3-  Bienaventurados los que ahora lloren, porque reirán.
6,22 4-  Bienaventurados son cuando los hombres a- les aborrecen, b- cuando les apartan de sí, c-  os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, d- por causa del Hijo del Hombre.
6,23 1-  Alégrense en ese día y
     2- salten de gozo,
     3- que vuestra recompensa es grande en el cielo,
     4- pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas.
 
Malaventuranzas o ayes
 
6.24 1-  Pero ¡ay de ustedes los ricos!, porque ya estarán recibiendo todo vuestro consuelo.
 
6,25 2-  ¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!, porque tendrán hambre.
 
     3- ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen!, porque se lamentarán y llorarán.
 
6,26 4-  ¡Ay de ustedes, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes!, porque de la misma manera trataban sus padres a los falsos profetas.
 
                           
  1. Amor a los enemigo
27 1-  Pero a vosotros los que oyen, les digo: amen a vuestros enemigos; hagan bien a los que les aborrecen;
6,28 2-  bendigan a los que les maldicen; oren por los que les vituperan.
6, 29 3- Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, no le niegues tampoco la túnica.
6,30 4-  A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.
6,31 1-  Y así como quieren que los hombres les hagan, háganlo con ellos de la misma manera.
6, 32 2-  Si aman a los que les aman, ¿qué mérito tienen? Porque también los pecadores aman a los que los aman.
6,33 3-  Si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? Porque también los pecadores hacen lo mismo.
6,34 4-  Si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad.
 
6,35 1-  Antes bien, amen a sus enemigos, y hagan bien, y presten no esperando nada a cambio, 2- y vuestra recompensa será grande, 3- y serán hijos del Altísimo; 4- porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos.
 
1a 36 Sean misericordiosos, 1b así como vuestro Padre es misericordioso.
2a 37 No juzguen, 2b y no serán juzgados;
3a no condenen, 3b y no serán condenados;
perdonen, y 4b serán perdonados.
38 Den, 5b y les será dado;
6amedida buena, apretada, remecida y rebosante, 6b vaciarán en vuestro regazo.
Porque con la medida con que midan, 7bse les volverá a medir.
 
Es el gran desafío para los cristianos, particularmente para las comunidades de fe que se expresan en lo concreto de la vivencia diaria para construir el Reino de Dios entre nosotros: ser co-creadores con Dios, una nueva y verdadera creación.
 
  1. La Biblia  nos lleva de la mano.
Es importante recordar que el Segundo o Nuevo Testamento no se comprende si no se ilumina con el Primero.  Se afirma que la Alianza de Dios con el Ser Humano es el hilo dorado que recorre toda la Torah, o sea, abarca toda la Tradición o sabiduría bíblica. Pero no entendemos la Ley como normalmente traducimos por Torah, por Ley, reduciendo así la Alianza en observancias, en normas.
 
La Torah no ha salido de prescripciones o reglas de vida atribuidas al Creador, sino salidas del mismo corazón misericordioso de Dios (La jesed o misericordia de Yahveh). Si llamamos Ley a la Torah la reducimos a los diez mandamientos o decálogo y la consideramos como normas, nomos en el griego del Apóstol Pablo (Cfr. Rm 6,14). En cambio ella representa la Alianza y es la esencia de la creación divina, es el sentir amoroso de Dios que el mismo Pablo, en sus cartas, la transforma en Gracia y don del Señor.
 
La Torah la debiéramos considerar como fruto del soplo creador de Dios, expresado en el primer y segundo capítulo del Génesis, donde el poder unido de Elohim-Yahveh da vida al ser humano y no como leyes o mandamientos.
 
  1. La Alianza del Sinaí (Ex 19-24)
La “Revelación” de Yahveh a Moisés en el Sinaí constituye la ley positiva que los israelitas tienen que observar como necesidad de Pacto de Yahveh con “su pueblo”, a cambio de la tierra prometida y de la persistencia como pueblo escogido por Dios. Esa ley la resumen las diez Palabras o Discursos, salidos todos de Dios para ser creación renovadora a través de la misericordia divina que llamamos mandamientos.
Y Jesús, el Salvador, re-propone una Nueva Alianza que nace, no como mandatos, sino como el camino de la felicidad en su plenitud, el camino del Shalom o paz integral, es el camino del Reino de Dios, o Reino de los Cielos como lo llama Mateo, nacida a semejanza del Pacto del Sinaí.
  1. Las primeras diez palabras (el Decálogo)
El Decálogo es la propuesta solemne de la alianza de Yahveh, el Dios de Moisés, con el pueblo de Israel. Así es el texto: Ex 20,1-16 (Cfr. texto paralelo en Dt 5, 1-21).
 
1 “Dios pronunció todas estas palabras:
  1. 2 "Yo soy Yahveh, tu Dios (Elohim), que te he sacado de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud. 3 No tendrás (no tienes) otros dioses delante de mí.
  2. 4 No te harás ninguna imagen esculpida, ni figura de lo que hay arriba en el cielo, o abajo en la tierra, o en las aguas debajo de la tierra.5 No te postrarás ante ellas, ni las servirás; porque yo, Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso que castigo en los hijos la falta de los padres hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian, 6 pero extiendo mi misericordia por mil generaciones sobre aquellos que me aman y guardan mis mandamientos.
  3. 7 No pronunciarás (no pronuncies) el nombre de Yahveh, tu Dios, en vano; pues Yahveh no dejará impune al que pronuncie en vano su nombre.
  1. 8 Acuérdate (te acuerdas) del día del sábado para santificarlo.  9 Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos; 10 pero el día séptimo es el de descanso (descansas) en honor de Yahveh, tu Dios, y ese día no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que habita dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Yahveh el cielo, la tierra y el mar, y todo cuanto contienen; pero el día séptimo descansó. Por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo declaró santo.
  2. 12 Honra (honra con tu padre y con tu madre a Yhaveh para que se prolonguen tus días) a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.
  1. 13 No matarás (no mates).
  2. 14 No cometerás adulterio (no cometas).
  3. 15 No robarás. (no robes)
  4. 16 No darás (no das) contra tu prójimo falso testimonio.
  5. 17 No codiciarás (no codicies) la casa de tu prójimo; ni codiciarás (no codicies) la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada de lo que es suyo".
(CAB: Traducción de la Biblia Castellana, 2003).
 
      Es escogido esta traducción por respetar el texto hebreo, pero el texto cursivo entre paréntesis, es mío. Primeramente es importante recordar que las palabras que el Señor dirige al pueblo de Israel están conjugadas en tiempos imperfectos, o sea, todavía en acción, perennemente en acción y no para un futuro. No para cuando los Israelitas ocupen la Tierra Prometida, sino al presente continuo que es el hacer ahora de Dios y del hombre como hijo suyo. Como si dijéramos: si hace esto tienes vida, si me escucha vive. 
   
     La forma hebrea de numerar el Decálogo es distinta de la católica. Lo que nosotros ponemos como introducción es parte integrante del primer discurso o “mandamiento” (Cfr. Mc 12,29). Es la esencia de la Alianza donde Dios se presenta como Yahveh, el rescatador de la servidumbre de Egipto con el derecho de ser su Dios. Son palabras debarim como las llama el texto hebreo y no mandamientos que se tienen que observar, cómo se presentan en la catequesis. Son palabras de salvación que el Dios de la vida comunica a sus hijos para que comprenda el camino de la plenitud de vida, de shalom o paz integral.
 
     Los siguientes dos discursos (segundo y tercero del Decálogo) son consecuencias del primero. No se puede representar físicamente al Dios de los Cielos, que nadie ha visto, que nadie sabe como es, ni se puede pronunciar su nombre, Él es el innombrable. Es el Dios que habla al corazón pero no para ser escuchado por oídos humanos. Quienes pretenden hacerlo construyen dioses a su semejanza, dioses falsos.
 
       b. Estas tres primeras palabras representan la tri-unidad de Dios que da vida, la multiplica y constantemente la inspira. Es la obra de la creación divina:
  • Primera palabra: Los primeros dos “No” repetidos se anulan como demuestra la escritura hebrea. Hay dos “no” que hace referencia al querer poseer, posesionarse de Dios en imágenes, construirnos dioses protectores, y,
  • Segunda palabra: Los segundos dos “no” hacen referencia a quienes lo quieren poseer en palabras, con palabra engañosas.
  • Tercera palabra: Los dos “No” se anulan para indicar que es el Dios sublime, el Dios de los Cielos, al que tenemos que creer y proclamar a través de palabras creadas, palabras llanas y no traicioneras.
      Las últimas cinco pareja de “no” que corresponden a las cinco últimas palabras del Decálogo (desde el 6 al 10): 4 parejas de “no” desde la palabra 6 a la novena y la décima palabra que contiene la última pareja de “no”.
  • Las primeras dos parejas deno” (quinto y sexto mandamiento) hacen referencia a la integridad del cuerpo y la unión sagrada entre dos seres humanos.
  • La segunda dos pareja de “no” (séptimo y octavo mandamiento) son para respetar el fruto del trabajo, lo mío por haberlo sudado y el segundo “no” la verdad que me pertenece por adquirirla con todo mi ser, el conocimiento que guarda mi corazón.
  • La tercera pareja de “no” es para alcanzar la transparencia de vida entre lo que hacemos y lo que pensamos. No basta no robar sino tampoco desear lo que es propio de los demás como son su propiedad adquirida y la propiedad en el amor que une a dos seres adámicos: hombre-mujer.
 
         c) La cuarta y quinta palabra (santifica el día sábado y honra a tus padres) hacen referencia al respeto que debemos a nosotros mismos y el respeto a nuestra sangre, la familia.
Estas palabras son el tren de unión entre el Dios de la vida y los demás seres humanos. Dios creador no interviene, por ser parte integrante de la libertad humana. El sábado o Sabat, es para los cristianos el Domingo, por ser recuerdo de la Resurrección de Jesús. Sabat quiere decir reposo, y consiste en no realizar trabajos serviles, que no están en función de un verdadero crecimiento humano integral. Es un día de reposo para encontrarnos con el Creador en la profundidad de nuestro ser, de nuestro corazón:
 
            d) "Te acuerdas del día del sábado para santificarlo.  9 Seis días trabajarás… pero el día séptimo es el Sabat, día de reposo en honor a Yahveh tu Dios”.
 
La quinta palabra “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar” es más propio traducir así: “honra con tu padre y con tu madre a Yhaveh para que se prolonguen tus días”. Esta quinta palabra tiene que ver  con la propia generación de vida, esencial para el propio ser, que tenemos que respetar pero en conjunto con el Padre y la Madre. La obediencia tiene que existir en consonancia con la creación y su Creador. No es un respeto a pesar de todo… o en contra de plan de Dios, sino que tiene que estar en sintonía con el Señor de la vida. Bien se explican las palabra de Jesús cuando dices: “si tu ama a tu padre y madre más que a mí no eres digno de mi” (Cfr. Mt 10,37).
 
            e) Los últimos cinco discursos del Decálogo están con referencia a los demás, al prójimo, a todo ser humano por el simple hecho de hijo/hija de Dios.
 
Es extraordinaria la secuencia del Decálogo: 1) se realza al Dios de los Cielos en los primero tres discursos, 2) se establece las descendencias o generaciones que sustenta la creación en todo su orden hasta su fundamento étnico al proteger su integridad física y espiritual, y 3) se alarga hacia el próximo en todas sus dimensiones de una vida en plenitud. Es la fe en la tri-unidad que pasa a través del dúplice amor hombre-mujer-familia para da sustento al caminar del ser humano, hasta conseguir su finalidad en la eternidad en Dios.
 
  1. Las bienaventuranzas como Nueva Alianza
(Makarioi: bienaventurados, felices, benditos, dichosos)
 
Jesús era galileo, fariseo de formación, maestro de multitudes y con una gran comprensión de las Sagradas Escrituras en el momento estelar de la sabiduría hebrea.  Pertenecía a un pueblo sin libertad política, empobrecido por los impuestos y presionados por una religión formal llena de preceptos, imposibles de cumplir y con pobreza extendida a la gran mayoría de la población. Aunque los judíos no podían esclavizar a los de su misma creencia existía una servidumbre muy parecida a la esclavitud de los romanos.
 
La gente buscaba desesperadamente algunas salidas a su situación y estaban atentos a quienes ofrecían palabras y gestos que pudieran aliviar su condición. Y, eran muchos, los que trataban de engañar al pueblo presentándose como profetas, mesías y libertadores.
 
Marcos inició su Evangelio escribiendo: “Principio de la Buena Noticia de Jesús el Cristo, Hijo de Dios”. Era buena noticia porque era Jesús, el rescatador, era buena noticia porque era el ungido por Dios, o sea, el Cristo, era buena noticia porque tenía la consciencia profunda de ser Hijo de Dios y por eso llamado a hermanar a todos los hombres.
Era oportuno y necesario construir el Reino de Dios. Y continúa Marcos en el versículo 14-15: Después de ser encarcelado Juan, se fue Jesús a Galilea, donde proclamaba el evangelio de Dios, diciendo: "Se ha cumplido el tiempo; el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en el evangelio".
 
Era necesario proclamar la buena noticia de Dios, no la de los hombres, reclamando el apego a un Reino de Dios cercano, aquí en la tierra. Para eso era prioritario cambiar de vida y creer en la Buena Nueva. La palabra creer no es una simple actitud mental sino la vivencia de una fe, la acción constante de todos los días. Y Jesús era Buena Nueva porque personalizaba el Reino de Dios.
 
Y en Mateo 12,28 se afirma. Pero si yo expulso los demonios en virtud del Espíritu de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a vosotros”.
 
Así que Jesús tenía poder y el Reino de Dios había llegado al pueblo. Y, consciente de su poder, viendo la multitud, subió a la montaña. En un ambiente de gran paz, sin relámpagos y truenos de la primera Alianza del Sinaí, y con la voluntad y la certeza de ofrecer una Nueva Alianza que abarcara la integralidad del ser humano.
Y con la fuerza que le daba su consciencia y vivencia del Shalom (Reino de Dios), proclamó la Buena Noticia a los excluidos de la sociedad clasista del mundo judío, allí en los inicios del primer siglo de la era cristiana.
 
  1. Así Jesús dio inicio el Sermón de la Montaña
Iniciamos un acercamiento a las bienaventuranzas con los versículos que las preceden: “Le siguieron grandes multitudes de Galilea, Decápolis,  Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán” (Mt 4,25). Hay que destacar la presencia de galileos, judíos y gentiles de la Decápolis y del otro lado del Jordán.
Cuando Jesús vio aquella muchedumbre, subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos (Mt 5,1) ἰδὼν δὲ τοὺς ὄχλους ἀνέβη εἰς τὸ ὄρος, καὶ καθίσαντος αὐτοῦ προσῆλθαν αὐτῷ οἱ μαθηταὶ αὐτοῦ·
Conociendo la definición del aoristo griego podemos traducir como presente continuo: Jesús: ve (ἰδὼν), sube (ἀνέβη), y se sienta (καθίσαντος), se acercan sus discípulos (προσῆλθαν). Podemos decir que Jesús vio y sigue viendo, subió y sigue subiendo, se sentó y sigue sentándose, se acercaron los discípulos y continúan acercándose.
     
         Jesús de frentes a las multitudes, que representan la humanidad, sube, o sea, simbólicamente sube a la montaña del Sinaí para llenarse de la vida que se adquiere con el esfuerzo de la subida, esfuerzo que agranda los pulmones y permite el fluir del aire puro de las alturas y, su cuerpo se llena de luz del amanecer y la palabra empieza romper el silencio.
 
         Jesús se sienta, o sea, se coloca en posición de maestro que enseñas con autoridad, como lo hacían los rabinos de entonces y los discípulos se acercan para escuchar, para aprehender la verdad. Enseñanzas que necesita la comunidad mateana para consolidar el seguimiento a Jesús y para continuar la misión de llevar a todos con autoridad verdades y sanación.
 
         b) “y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo”
 
         Y regresamos al versículo 2: “y él, abriendo su boca, les enseñaba diciendo”. Cada uno de nosotros podemos hacer el ejercicio de abrir la boca, sin pronunciar palabras y nos daremos cuenta que al abrir respiramos  y al cerrar la boca emitimos nuestro hálito, exhalamos lo que somos. Esta actitud se reconecta a la misma creación cuando:” Yahveh-Elohim formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida y el hombre se convirtió en ser viviente” (Gn 2,7). También nosotros hemos heredado la misma misión, la de ser co-creadores con Dios. Mientras Lucas, que no escribía para los judío escribió: “Y él, levantando los ojos hacia sus discípulos, dijo: "Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”. (Lc 6,20). Simplemente levanto los ojos y dijo. No abrió su boca. Pero indicó con sus ojos a sus seguidores que eran los verdaderos pobres por haber dejado todo por el Reino. “Pedro se puso a decirle: "Pues mira: nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido" (Mc 10,28).
     
Entonces para Mateo, la actitud de Jesús representaba una nueva creación, un verdadero rescate a semejanza del rescate de Egipto, en nuevo Goel que rescató a los exilados de Babilonia. Y… una gran esperanza nacía en el corazón de la gente pobre y excluida de Palestina.
 
         Estas explicaciones no son rebuscadas sino surgen del entorno de la vida del pueblo judío al tiempo de Jesús y nos alienta a actuar de la misma manera para ser, con Jesús, rescatadores de todos los seres humanos necesitados.
 
Recuerdo que las bienaventuranzas son diez y no ocho como comúnmente se presentan por no considerar los versículos 11 y 12 como visión final y cabal, un apocalipsis para quienes han practicado las bienaventuranzas en su vida.
 
         Son diez a semejanza de los diez mandamientos de la Ley y de toda la sabiduría expresada en el canon bíblico.
 
     c) Las diez bienaventuranzas
 
Leemos la primera parte: Mt 5,1-16:
 1 Cuando vio aquella muchedumbre, subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos.
 2 Y abriendo sus labios, los instruía así:
 3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
 4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
 5 Bienaventurados los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
 9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
 10 Bienaventurados los perseguidos por atenerse a lo que es justo, porque de ellos es el reino de los cielos.
 
 11 Bienaventurados serán cuando, por causa mía, les insulten y persigan y profieran toda clase de calumnias contra ustedes.
 12 Alégrense y regocijase, porque vuestra recompensa es grande en los cielos. De esta misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
 
13 Ustedes son la sal de la tierra; pero, si la sal pierde su sabor, ¿con qué salarla? Para nada vale ya, sino para arrojarla fuera y que la pise la gente.
 14 Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte;
 15 ni encienden una lámpara y la meten en el armario, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.
 16 Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
 
El Discurso de la Montaña, según las memorias de la vida de Jesús, presentado a los judíos cristianos por el evangelista Mateo, es la Carta Magna, las nuevas palabras de Dios o mandamientos y constituyen la Nueva Alianza. En su primera parte (1-12) encontramos palabras que inician con un nuevo Decálogo dirigido a los judíos y otros seguidores de Jesús y, posteriormente, a las primeras comunidades cristianas (13-15) y, ahora, a todos los que quieren seguir las enseñanzas de Jesús (16).
 
La traducción de makarioi viene del verbo makarizo (mak como grande, largo, o engrandecer hacer feliz. Puede traducirse: bendecido, bienaventurado, dichoso, feliz. Estas palabras no son propiamente sinónimos y el uso de cada una de ella va en conformidad con el tipo de creencia de una iglesia o de persona, aunque cada una tiene un aspecto de verdad.
 
Va desde la palabra bendecido que está ligada a una acción de la bondad de Dios y muy cercana a la fe de nuestro pueblo. Decimos constantemente “el Señor te bendiga…”. Así lo traducen ediciones inglesas de la Biblia. En griego decimos makarismo, bendición.
La segunda posible traducción es bienaventurado que da el sentido de algo prodigioso, que podemos tener si actuamos de una cierta manera. Esta traducción es la más conocida.
La Biblia del Peregrino traduce por dichoso que es una actitud de alegría que nace del corazón y podemos llamar dicha.
 
La Biblia Latinoamericana traduce por felices que parece ser una actitud que nace de acciones producidas por un obrar en consonancia con la misericordia de Dios. Personalmente  a mi me agrada más y por eso prefiero llamarla así.
 
Hay otra traducción que llama mucho la atención, la del francés Chouraqui, que traduce en marche, o sea, en camino. Esta traducción refuerza la idea de la acción del ser humano para alcanzar la certeza de una fe en el Dios que todo lo puede pero que presupone la determinación humana.
 
En toda la historia de la Iglesia hemos asistido a dos posiciones contrastantes y al mismo tiempo complementarias. La primera comprende una vivencia personal de las bienaventuranzas a semejanza de los mandamientos, sostenida también por Lutero, y la otra como vivencia comunitaria asumida por muchos movimientos eclesiales, a través de los siglos, que aportaron renovaciones históricas en el mundo cristiano. La primera está en vista del premio futuro, de un apocalipsis final donde todos los buenos serán recompensados por su actual sufrimiento y paciencia.
 
Actualmente la tendencia de la iglesia en general es para una vivencia personalizada y pasiva aunque el Papa Francisco propone, con profundo interés, hacia la vivencia eclesial de las bienaventuranza que comportan la necesidad que todos los cristianos adquieran la felicidad que nace de la fraternidad universal y comporta acciones de evangelización y solidaridad.
 
Las bienaventuranzas del uno al tres y las del cinco al siete corresponden a la actitud activa del seguimiento de Jesús: las primeras tres los que sufren en paz y las siguientes tres  los que tienen posicione interiores de comprensión y amor, es el nuevo camino trazado por el Mesías, el único colocado allí con el propósito de ser testigo, de una nueva manera de ser justo.
 
Al mismo tiempo se puede dividir de cuatro en cuatro porque la cuarta termina con la palabra justicia y también la octava. Las primeras cuatro bienaventuranzas inicia con la letra p en griego y son actitudes pasivas: 1- pobres, 2- lloran, 3- sufrido (mansos), 4- hambre (sed de justicia), los que soportan situaciones adversas (un soportar que necesita generar fuerza). Las siguientes cuatro son actitudes activas: 1- ser misericordioso, 2- limpio de corazón, 3- trabajar por la paz,  4- los perseguidos por obrar la justicia (un obrar que necesita poseer el reino).
 
 
 
Algún acercamiento a las bienaventuranzas:
 
Las primera cuatro dicen: Felices (makarioi) e inicia con un p griega que es reflejo de la pei hebrea que indica la capacidad de escuchar en profundidad, desde donde se produce y se realiza el comunicar. El escuchar se  transforma en un gritar silencioso semejante a las palabras que salen de la boca de Jesús: 1- pobres, 2- lloran, 3- sufrido (mansos), 4- hambre (sed de justicia). Y termina con la palabra justicia como elemento esencial para la construcción del Reino de los Cielos. Todas las cuatro palabras indican claridad, limpieza de corazón en contraposición de: la riqueza, el poder físico, el poder intelectual y el desprecio hacia los demás o en contraposición de alguien.  Escuchemos:
 
5,3  1- Felices los pobres en espíritu (de corazón), porque de ellos es el reino de los cielos.
5,4   2- Felices los que lloran, porque ellos serán consolados.
 5,5  3- Felices los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
 5,64- Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
 
Las siguientes cuatro son actitudes que nacen de la esencia del amor que es la misericordia, la esencia de Dios, a semejanza de la palabra hebrea jesed que emana de la letra jet que significa amor compartido: el dar para recibir y se expresa con las cuatro dimensiones del re-crear humano: misericordia, santidad, paz integral o armonía del ser humano,  perseguido por ser justo. Escuchemos:
 
 5,75- Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
 5,86- Felices los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
 
La séptima: 5,97-Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”  unida a la octava constituye una unidad indivisible, que así se expresa: 5,10 8-“Bienaventurados los perseguidos por atenerse a lo que es justo, porque de ellos es el reino de los cielos”. En el término bíblico ser llamado es ser y, por eso ser llamado hijos de Dios está en contraposición de ser hijos de hombres y por ellos rechazados y perseguidos. Podemos también destacar que trabajar por la paz, y atenerse a ser justo, es lo mismo. Entonces la séptima y octava bienaventuranza representan la paz, o Shalom. Es la construcción de la Justicia, el trabajar por la paz.
 
            d) La novena y décima bienaventuranzas de los seguidores de Jesús.
 
La novena y décima bienaventuranza describe la situación de persecución de los que trabajan por la causa de Jesús, o sea, por la paz integral o Shalom, y la alegría plena en el Reino de los Cielos que, para Mateo, es el Reino que inicia en el ahora y continúa en el más allá. Esta será la alegría de los que sufren persecuciones por asumir la nueva propuesta de Jesús. Para quienes se ponen en sintonía con las Nuevas Diez Palabras del Sermón de la montaña. Es la alegría profunda que nace y crece en el corazón del ser humano. Escuchemos:
 
5,11 9- Felices serán cuando, por causa mía, les insulten y persigan y profieran toda clase de calumnias contra ustedes.
5, 12 10- Alégrense y regocíjense, porque vuestra recompensa es grande en los cielos. De esta misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros. (Mt 5,11-12)
 
Estas dos últimas alegrías son las reservadas a los verdaderos seguidores de Jesús. Los que dejan todos para seguir la obra del anuncio de la Buena Nueva.  
 
Los siguientes versículos 13-16 de Mateo 5 describen las condiciones de los cristianos para ser verdaderos seguidores de Jesús y reproducir las Buenas Nuevas necesaria para construir el reino de Dios, ahora. Escuchemos:
 
6,13 Ustedes sois la sal de la tierra; pero, si la sal pierde su sabor, ¿con qué salarla? Para nada vale ya, sino para arrojarla fuera y que la pise la gente.
 6,14 Ustedes sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte; 6,15 ni encienden una lámpara y la meten en el armario, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.
 6,16 Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5,13-16)
 
Conclusión: A la luz de la nueva Ley de Jesús surge una esperanza renovadora para el nuevo ADAM, para una Iglesia renovada.
 
La cristianos tiene que asumir la tarea de la construcción del Reino que pasará a través de la misericordia de Dios y el perdón al hermano, particularmente a todos los que nos deben por sus actitudes y acciones de injusticias y sufrimientos que abarcan lo físico y lo espiritual.
 
Las comunidades eclesiales tienen que constituirse en comunidades de fe y de fraternidad. Las bienaventuranzas son las expresiones vivas para construir el Reino de los Cielos donde la creación y todo ser vivo vuelven a sus orígenes, regresan a las manos del creador para ser nuevas semillas del Reino a semejanza de Jesús que enseñaban con autoridad y curaban a todos.
 
Es un caminar según el contexto y la exigencia de la vida:
  1. Ex 20,18-20. Primera alianza: la Ley
  2. Dt 6,3-12. Código del amor a Dios: 2a. ley
  3. Dt 30,1-4 y 15s. La observancia en la libertad: los dos caminos
  4. Mc 12, 28-31. Código del amor al prójimo y su práctica: 3ª ley
 
  1. Las bienaventuranzas y las malaventuranzas hoy
 
Podemos afirmar que la sociedad de hoy no es mejor ni peor que la del tiempo de Jesús. Vivimos un tiempo que esperamos una vida de paz. Ya basta de violencia, ya basta de injusticia, ya basta de ideologías que aplastan y no liberan. Queremos ser rescatados… tal vez, por un nuevo mesías. No pensemos a un Mesías idealizado sino al hermano que está a nuestro lado y tenemos que unirnos para superar la situación nefasta en que vivimos…
 
Estamos como prisioneros de las malaventuranzas porque, a menudo son las que se imponen. Nosotros, como seguidores de Jesús, no nos queda otra alternativa que subir con Jesús al Monte para volverlo a escuchar y llenarnos de esa energía que todo puede transformar hasta llegar a permitir que las bienaventuranzas sean posibles y cambien  nuestro entorno.
 
Conclusión: A la luz de la nueva Ley de Jesús surge una esperanza renovadora para el nuevo ADAM, para una Iglesia Resucitada.
 
Bernardo Favaretto, ssp
 
 
Para la Asamblea
  • Pregunta uno: ¿Cuáles son las buenas y cuáles son las malas bienaventuranzas de la sociedad en que vivimos? Aportar ideas y compromisos de un cambio social a través de la vivencia de las bienaventuranzas.
  • Pregunta dos: ¿Será que la síntesis de las bienaventuranzas de Lucas es lo propio para el cristiano de entonces como para él de ahora? ¿Será que el “Pasar hambre y sufrimiento es el destino del pobre, o sea, del seguidor de Jesús”? Tal vez sea el camino de la dignidad…
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