Se encuentra usted aquí

Comentario a Is. 41,8-14

Isaias 41,8-14

Dios en persona se encargará de liberar al pueblo de Israel. Es el primer texto del Segundo Isaías donde se menciona al “SERVIDOR DEL SEÑOR”. La identificación que aquí se establece, del Servidor de Israel ha tenido una influencia decisiva, sobre una línea de interpretación de los “Cuatro Cantos del Servidor del Señor” que identifica siempre al Servidor con Israel. A este pueblo en su condición “REGIA” se le aplica un tipo particular de Oráculo que se encuentra en la literatura del antiguo cercano Oriente: El que se refiere a un rey en situación de peligro; aunque no se ha podido determinar si ha sido utilizado en una situación precisa (una fiesta o ceremonia cultual).

Este texto forma parte de lo que conocemos como el DeuteroIsaias y, aunque mantiene el mismo nombre de Isaías, no es el autor de los primeros 39 capítulos. Es también llamado el “libro de la consolación de Israel”, ubicado en una época difícil para el pueblo e invitándoles a resistirse y fortalecerse en la fe. Aceptando la hipótesis tradicional de que el Segundo Isaías actuó a finales del exilio o, al comienzo del retorno, el mismo estaría dirigido a quienes regresaban y a aquellos que no habían decidido el retorno y permanecían en Babilonia. O finalmente a todos los que en sucesivas deportaciones después de la muerte del Rey Josías se habían dispersado por multitud de países.-

El consuelo se aprecia por la forma de dirigirse al Israel como elegido y descendiente de los patriarcas, haciendo una referencia a situaciones de antiguos tiempos, usando expresiones como “Te fortaleceré y te ayudo” expresiones usadas para Josué, o al pueblo directamente como en el Deuteronomio.- También hace referencia a la derrota y desaparición de los enemigos, utilizando el lenguaje de los Salmos “ Avergonzarse, ser aniquilado, perecer “ .-

La perícopa escogida para nuestro estudio nos presenta a un Isaías del destierro hablando de lo ignorado, del no pueblo, ubicado en tierra extranjera como foco de mediación universal en medio de grandes potencias que lo someten política y económicamente. Cuando más tarde se escriba la historia sacerdotal, bien se cuidarán de no mencionar a Israel entre los simbólicos 70 pueblos de la tierra (cf. Gn 10,1-32).Y es que el Israel histórico nunca ha debido olvidar que su origen fue por la confluencia de grupos humanos y que nació multiétnico; que era pueblo por vocación divina y que sus descuidos lo habían llevado al desastre. De allí que se encuentren en Babilonia sin patria, sin templo y sin autonomía política y religiosa.

El texto siguiente es un oráculo de salvación:

8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo.

9 tú, a quien te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te he rechazado.

10 No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy Elohim que te fortalezco; siempre te auxilio, siempre te sustento con mi diestra victoriosa.

11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.

12 Buscarás a los que tienen contiendan contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.

13 Porque yo Elohim soy tu Dios, quien te sostiene tu diestra, y te dice: No temas, yo te ayudo.

14 No temas, gusano de Jacob, oruga de Israel _oráculo de Yahve_ y tu redentor es el Santo de Israel.

 

Podemos establecer una estructura de la siguiente forma:

A 8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo.9 tú, a quien te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te he rechazado.

B 10 No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te auxilio, siempre te sustento con mi diestra victoriosa.

C. 11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.

C1. 12 Buscarás a aquellos que te hacen la guerra y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, los que tienen contiendan contigo

B1. 13 Porque yo Yahve soy tu Dios, quien te sostiene tu diestra, y te dice: No temas, yo te ayudo.

A1 14 No temas, gusano de Jacob, oruga de Israel_oráculo de Yahvé_ y tu redentor es el Santo de Israel.

 

No debemos olvidar el contexto del relato, los versos anteriores nos remiten al abatimiento en que se encuentra el pueblo en el exilio que ante la opresión y desilusión están comprometidos con los dioses foráneos y no con Yahvé-Elohim. De allí que Isaías utilice todos los recursos necesarios para ensalzar la figura de Yahvé ante los ojos de su gente con una propuesta de liberación, cuya iniciativa es divina. El contexto posterior, a partir del versículo 4 se abre a un futuro promisorio, con esperanza de salvación reforzado continuamente por el llamado a “no temer”.

No parece que el texto estuviese referido a una situación crítica de peligro sino al desengaño general que pesaba sobre los repatriados ante la realidad del exilio.

El regreso a la patria es relatado con toda clase de recursos literarios para describir la nueva marcha por el desierto. Más que una repatriación, se nos presenta como una procesión litúrgica, encabezada por Elohim en persona, quien prodigará toda su fuerza creadora. De allí que deberán encontrar la razón de su ser y existir que habían perdido y lo harán con la fuerza del “no temas, yo estoy contigo”, símbolo inequívoco de la presencia de Dios liberadora y redentora. Y lo hace en un diálogo íntimo donde le recuerda como una madre: “yo te quise, yo te llamé, yo te elegí…” Así, les recuerda que son su propiedad, desde siempre, desde Abraham hasta el hoy, lo que se presenta como un paradigma vocacional.

En el Primer Testamento se refiere a la descendencia de Abraham, pero también a otros como Melquisedec , Job, Jetró, etc.

Este texto se divide en una introducción, los versículos 8-9; y dos estrofas que son paralelas 10-13 y 14-16 (aquí solo se estudia 10-13). El pueblo recibe un nombre doble y el apellido de Abraham (no se menciona Isaac). El título nos sugiere que se hace un llamamiento al servicio y para Abraham se sugiere la intimidad con Dios. Este Oráculo se remonta a los orígenes patriarcales y a la promesa anterior a la alianza. El hombre refleja un miedo radical e instintivo ante la presencia de la Divinidad, pero La palabra de Dios vence la angustia humana y con su Presencia atestigua su auxilio.

Por eso le susurra con ternura, incluso, llamándole “gusano”, expresión representada por el término hebreo tolaat (תּוֹלַעַת). El gusano es símbolo de la vida que renace de la podredumbre y de la muerte. La observación del desarrollo de las larvas en los procesos ulcerosos y de los parásitos intestinales contribuyó a la idea de que había una secreta afinidad entre el ser humano y el gusano. En la evolución biológica señala la etapa previa a la disolución y descomposición. Con respecto a lo inorgánico, indica la vía ascendente de la energía primordial hacia la vida, con respecto a lo organizado superior, es regresión o fase inicial y larvaria.

En la antigüedad estaba extendida la creencia de que el ser humano, que fue creado de la tierra, como el gusano, después de su muerte se descomponía en gusanos o era devorado por ellos. Es lo que se afirma del ave fénix, que se quema y renace de nuevo como figura mítica, símbolo de la metamorfosis también presente en los gusanos, por la que, el ave viaja a la tierra de Egipto cada 500 años, trayendo consigo bajo las alas, canela perfumada y otras especies, recoge madera, la amontona sobre el ara, se tumba de espaldas sobre la leña ardiente, y resulta quemado todo y convertido en cenizas. Y de las cenizas sale un gusano, que crece hasta convertirse en pajarillo, al que le salen alas y, al tercer día recupera su aspecto físico íntegro, y se transforma en un ave fénix completa y perfecta.

El gusano nos recuerda las palabras de Job 17 diciendo: “le dije a lo podrido: tu eres mi padre; le dije a las larvas: sois mi madre y mis hermanas”. Es el símbolo de la caducidad de nuestro cuerpo y de su vigor, de su belleza, que se convierte en inmundicia.

Es interesante destacar que es la primera vez que aparece “siervo” en el texto y en forma de quiasmo, lo que recuerda la lealtad que como tal deben a Dios. No queda claro sin embargo, si los enemigos se refieren a un pueblo opresor o, al enfrentamiento fraternal que se da a la vuelta del exilio entre quienes retornan y los que quedaron en Israel.

Eso es Israel, porque su fuerza no está en ellos sino en Dios que se presenta en el texto como su “goel”, auténtico liberador y salvador dentro del grupo familiar. Fruto de esta acción de Dios, el gusanito se convierte en trillo, en instrumento de la justicia divina para moler la grandeza de las naciones que se creen invencibles.

El pueblo de Dios debe entender que no es objeto exclusivo de las predilecciones de Dios, sino de todos los seres humanos para quienes ellos, son escenario de la acción misericordiosa divina. Hoy día, cuando la vida se nos presenta cuesta arriba, debemos recordar que la promesa divina es permanente. Que Dios nos alcanza y nos toma de la mano, consolándonos con su palabra, repitiéndonos continuamente “no temas”. Ese eco resuena en nosotros y nos alienta a reconocer que no estamos solos ante la adversidad.

 

Funciona con Drupal

Theme by Danetsoft and Danang Probo Sayekti inspired by Maksimer