“Bereshit Bara Elohim”
En otras tradiciones que circundaban al pueblo de Israel podemos encontrar relatos de la creación del mundo; pero en ninguna de ellas podemos encontrar una palabra análoga a “Bereshit”, la idea de que hubo un principio en el tiempo antes de todo, algo que antecedió incluso a los cielos, es propia de los hebreos, y es que solo el D-os revelado puede dar a conocer al hombre que el mismo tiempo es algo creado por Él, esto ya nos vislumbra desde el principio lo que se ira revelando paulatinamente en la Historia de la Salvación : D-os es Salvación, incluso el tiempo se puede trascender, el hombre no esta condenando a ir a ese tiempo eterno del Hades homérico; si bien la reflexión escatológica en la Biblia la podemos reconocer explícitamente es en libros posteriores al Génesis, ya con la idea de Bereshit podemos intuir la salvación eterna a la que el hombre esta posibilitado si responde al llamado vocacional al cual es convocado desde el principio…. ¿Cual es esa vocación? Para los judios será continuar la obra de la creación de D-os, ser un socio de Él, dar testimonio a las naciones del único D-os, para los cristianos la vocación primera y determinante del genero humano será la recepción de la Gracia para ser uno en Cristo; todo hombre esta llamado a ser Él.
Sin entrar en debates teológicos e inter-religiosos, podemos decir con el teólogo Ruiz de la Peña que la “situación fundamental de la persona es su ser frente a Dios”, lo que nos plantea el problema de la libertad y la responsabilidad, “la libertad será, pues, primariamente una toma de postura ante Dios” , de lo que el hombre decida dependerá su destino, Dios no lo puede obligar a responderle, pero si puede convencerlo a través del amor; el colmo de la omnipotencia divina es “crear un ser capaz de decir no a su creador” .
Parte de esta “historia de amor”, infidelidad y enamoramiento la iremos conociendo a lo largo de nuestro estudio anual del Jumash (Pentateuco), el cual haremos guiados con la Or (Luz) de los Talmidei Jajamim (eruditos del estudio de la Torah , la Ley con que Dios crea) de Israel, a través de la Tradición Oral que nos dejaron en los Midrashim, Talmud, y otros textos.
La Parashat de Bereshit es una de las más largas, abarca desde la Creación del mundo hasta Noaj (Noé), en total 1600 años y 10 Generaciones; en nuestros comentarios la idea no es extendernos en profundos estudios bíblicos, sino ofrecer algunas claves que iluminen la lectura bíblica desde la tradición oral hebrea, por este motivo quedaran por fuera muchos detalles importantes de esta porción de la Toráh ; tratare de aportar los datos hebreos que son desconocidos para la tradición cristiana, que si bien no hay porque tomarlos como revelación, si pueden ofrecernos interesantes reflexiones que complementan al texto revelado.
Narra un Midrash que HaShem (literalmente “El Nombre”, se refiere al creador) consulto a los Ángeles antes de la creación del hombre, varios se opusieron a que fuera creado, incluso la Torah le dijo al Creador “¿Por qué quieres crear a este hombre? Su vida será corta y llena de aflicciones. Seguramente pecará y salvo que Tú seas clemente, sería mucho mejor para él si jamás lo hubieras creado” (Pirkei Derabi Eleazar 11), pero aun a pesar de las objeciones HaShem opto por el hombre y dijo “Soy bondadoso y perseverante y estoy dispuesto a crear al hombre a pesar de sus fallas” (Ma'Arsha Sanedrín 38). En este relato el Creador se muestra como Padre, apuesta por sus hijos aun a pesar de que puedan fallarle y morir, no es que creó al hombre con fallas e imperfecciones, sino que al dotarlo de bejirá (libre albedrío) le da la posibilidad de optar por hacer el bien o el mal, de hacer una vida de espaldas a su Creador o de corresponderle gratuitamente para cumplir el fin para el cual fue creado.
Si el relato anterior pareciera tener rastros de politeísmo en él, en el Midrash Rabba del Sefer Bereshit se nos cuenta que mientras Moshé (Moisés) copiaba la Toráh conforme a lo que HaShem le dictaba, se opuso a copiar el pasuk (versículo) “Hagamos al Hombre” precisamente porque le daba a los apikorsim (apostatas que rechazan la Toráh ) una oportunidad para pecar y deducir del plural que hay varios dioses creadores, a lo cual el Creador contesto “Escribe como te digo, si alguien desea pecar, déjalo pecar. Lo he expresado en plural para darle una lección al ser humano. Una persona importante generalmente piensa que para él es superfluo dejarse aconsejar por sus subordinados. Déjalo estudiar este pasuk y así, se dará cuenta que aún el Creador que creó el mundo superior e inferior consulto con los Ángeles antes de crear al hombre”(Bereshit Rabba 8,7). Los Jajamim comentan en otro Midrash que HaShem con esto quiso decir que las malas interpretaciones de la Toráh no surgen del error intelectual, sino de una moral defectuosa, el que quiere interpretar erróneamente la Toráh para justificar sus deseos siempre encontrara un pretexto, a diferencia del que hierra por motivos intelectuales raramente estará dispuesto a admitir su error.
HaShem doto al ser humano de jojma, bina y daat (sabiduría, inteligencia y entendimiento), es decir con un intelecto que puede comprender a la Creación , y que si es fiel al fin al cual fue creado, servir al Creador como uno de los Ángeles, pero distinguiéndose de estos por su mente y bejirá. “Si cumple con mi voluntad portará la imagen de D-os y dominará a los animales. De no ser así, perderá su imagen Divina y los animales lo dominaran”(Etz Iosef Sanedrín 38)), el hombre es un icono del Creador, es su símbolo en la Tierra , el dejarnos dominar por los animales no es más que renunciar a nuestra vocación primera, es perder la semejanza con el creador, dejando de ser Uno para entregarnos a nuestros impulsos y reacciones al deseo de recibir solo para sí, es el ensimismamiento sin consciencia del otro, que no toma en cuenta la estructura relacional de la realidad, cayendo en la ilusión de que somos un ente totalmente autónomo; más que perder la imagen lo que hacemos es opacarla con la sombra del ego, perdiendo la semejanza con el creador.
Un Midrash nos cuenta que las piernas y brazos del primer Adam fueron hechas con tierra de todas partes del mundo, por eso es que el hombre puede habitar en todos los rincones del planeta, a diferencia de los animales y como diría el filosofo español Pedro Laín Entralgo, es un ser pan-ecológico.
Según una tradición hebrea este primer Adám era un ser inferenciado en genero, es decir por un lado era un cuerpo masculino que unido a su espalda tenia un cuerpo femenino; cuando HaShem creo a Java (Eva, que según un Midrash fue creada por petición de Adám) lo que hizo fue separar al cuerpo femenino del masculino, reemplazando la parte faltante con carne. Los Talmidei Jajamim del Talmud se preguntaban (Sanedrín 58 B), “¿por qué Hashem creó a Adám como uno con su esposa?” a lo que respondieron que al crear al hombre y la mujer como un solo ente, HaShem le dio a la naturaleza humana la capacidad de cumplir con el pasuk de la Toráh “y se hacen una sola carne” (Gn 2,24), es decir que se unirá solamente a su esposa y no a otra mujer. La mujer, que en este caso sería el “otro” de Adám esta hecha de “carne de su carne y hueso de sus huesos”, es decir, es otro que le permite ser él, que le da identidad en la alteridad, lo que hace al hombre ser hombre y a la mujer ser mujer es su “otro” carne de su carne; el filosofo judío Martin Buber diría es un “Yo-Tu”, que juntos forman una unidad, el ser humano es relación. Para esta tradición no entran las discusiones de si primero fue el hombre o la mujer, ya que entiende la creación de Java como una diferenciación de genero en la que se toma consciencia de la diferencia que le da a cada uno su identidad, lo que permite que ya no estén de espaldas sino de frente, cara a cara, para ayudarse y acompañarse en las buenas, pero también con la posibilidad de oponerse uno al otro si alguna de las partes o ambas actúan solo pensando en los deseos individuales, olvidando la unidad primordial del genero humano.
Lamentablemente consciencia de unidad que traía consigo la dinámica del “Yo-Tu” se rompe tanto con HaShem como con el prójimo en el relato de la caída de Adám y Java, un Midrash nos narra que la serpiente espero a que Adám estuviera dormido para tentar a Java; con mentiras intento persuadirla de pecar, primero le pregunta por el motivo de la creación de los árboles si no pueden comer de ninguno de ellos, a lo que Java le contesta que de todos pueden comer “excepto del árbol que esta en medio del jardín” pero le agrega algo que HaShem no ordeno, “no solo no debemos comer de sus frutos, tampoco podemos tocarlo, pues si lo hacemos moriremos”(Midrash HaGadol 3,1), este añadido a la ordenanza de HaShem fue una prohibición auto impuesta por Adám que no explico a su compañera para evitar cualquier tipo de contacto con el árbol, de esta situación se aprovecho la serpiente para hacer pecar a Java, la empujo hacia el árbol y ella al no morir creyó en la víbora y comió del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Toda esta situación se debió al leve rasgo egoísta de Adám, que denota una ligera consciencia de poder sobre Java, la dinámica “Yo-Tu” la rompe al pretender tener un dominio sobre ella (así sea inconsciente), es una crítica a la autoridad que asume el monopolio del saber y la información, además a aquellos que hacen confundir la ley de HaShem con intereses particulares (sean buenos o malos) ante los hombres y mujeres, no confiando en la bejirá que el Creador otorgo a los seres humanos ni en su Toráh, la cual creen perfeccionar con leyes particulares que dominan al prójimo si este no conoce el origen y motivo de tal norma; no hay que confundir esto con los votos particulares que toma cada persona consigo misma, el problema esta cuando estos se le hacen cumplir al prójimo sin informarles de la procedencia humana y no divina de tal restricción.
Java también rompe con Adám al aconsejarlo a pecar (a seguir sus propios intereses y no los de HaShem) y ambos con HaShem al no confiar en su palabra sino en la de la serpiente; pero el mayor momento de rompimiento de la relación “Yo-Tu” entre el hombre, HaShem y su prójimo es cuando Adám le reclama a D-os “la mujer que me diste como compañera me dio del árbol y comí” (Gn 3,12), en este pasuk Adám cosifica a Java al querer usarla como excusa por el pecado, relega su responsabilidad en el prójimo como si fuera su animal de carga, de “Yo-Tu” pasa a “Yo-Esa”, además de acusar indirectamente a HaShem por haber creado a la mujer a quien ya no reconoce como “carne de su carne” ni “hueso de sus huesos”.
El resultado del pecado es la expulsión del Gan Edén (Jardín del Edén), pero no porque HaShem sea un D-os castigador inmisericorde, así como un padre no puede evitar que su hijo no sufra ningún síntoma de indigestión por comer o tomar algo indebido pero si puede acompañarlo en su recuperación, así HaShem (que siempre respeta la bejirá humana) no puede evitarle a Adám los síntomas de su indigestión por comer del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal sin violarle su espacio de libertad; pero si puede acompañarlo y posibilitarle la redención al pecado. El Zohar, libro que la tradición judía adjudica a Rabí Shimón Bar Yohai del siglo I, y que según dicha tradición explica la dimensión interna de la Toráh , comenta que la indigestión de Adám por comer del fruto del Árbol del Conocimiento se debió a que este aún no estaba maduro, si hubiera esperado el tiempo necesario habría podido comer de él, ya que HaShem no crea nada en vano. Este pecado, que en detalle no sabemos exactamente cual fue, permitió la entrada de el mal en el mundo, y hasta el día de hoy sufrimos sus consecuencias, pero no por la falta de ayuda divina, sino porque la Toráh al ser eterna revela una dinámica arquetípica que aun se sigue dando hoy en día: el hombre ha preferido vivir una vida de espaldas al Creador, cosificar al hermano en estructuras de pecado, comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal sin toma de consciencia, aun a pesar de todas las tragedias causadas en la historia por el mismo hombre. El relato de Caín y Hevel (Abel) se repite hoy día a diario, donde vemos la imposibilidad del hombre por causa de la envidia de ver en el bien propio y del hermano una redención para todos, prefiriendo guardar los mejores frutos solo para sí, sobreviviendo como las fieras salvajes. No se niega la inmensa posibilidad de hacer bien del hombre, ni la cantidad de hombre y mujeres de buena voluntad que han ayudado a construir fraternidad, pero mientras sigamos inmersos en sociedades que no han podido erradicar por completo la injusticia, donde la “banalidad del mal” sigue construyendo estructuras de pecado, no podemos decir que hemos salido del estado de consciencia de “la espada de fuego” del Ángel que guarda el Gan Edén (Jardín del Edén), que para la tradición mística hebrea simboliza ese estado en que el hombre tambalea entre el bien y el mal.
Hay mal en el mundo no porque HaShem quiera y no pueda quitarlo, sino porque la humanidad en su mayoría a preferido seguir dándole cabida a él, si el Creador quitara el mal del mundo sin la mediación humana estaría violando la bejirá, y con esto anulando a la humanidad.
La tradición mística de Israel tiene la doctrina del Tzim Tzum, que nos dice que HaShem para Crear nuestro mundo hizo una auto contracción para dejar un espacio vació donde crear, aparentemente estaría ausente, ya que no dejará de irradiar un halo de luz para que el mundo continué existiendo, lo que también nos habla de la concepción de la creación como algo continuo, y no como un evento que solo ocurrió en algún instante del tiempo. Esta antigua doctrina que el Rabí Isaac Luria de Tzfat se encargo de sistematizar posteriormente (cuya similitud podemos encontrar en clave trinitaria en los teólogos cristianos Moltmann y Hans Urs von Balthasar entre otros ) nos habla de que el Creador se retira de su Creación dejando espacio a esta para que se desenvuelva y tenga vida propia, dando lugar a la bejirá, pero no deja de estar presente en su labor de conservar la creación, y en posibilitarle la capacidad de evolucionar y dar de sí.
En la Historia de la Salvación veremos como HaShem actúa es en clave de encarnación, siendo el Éxodo de Mitzraim (Egipto) a través de Moshé la entrada triunfal del Padre en la historia humana, y siendo su máxima revelación para nosotros los cristianos en Cristo en la Cruz , el D-os escondido que cuanto más oculto más presente está, que nos muestra el paradigma de humanidad con el cual hemos de construir el Maljut (Reino) de HaShem en la tierra, optando por el que sufre opresión e injusticias por parte del hermano, y “reinando sobre sus animales”.
Finalizo con una historia del famoso Rabino hasídico Shneur Zalman: El Rav se encontraba en prisión debido a que unos opositores al hasidismo denunciaron sus ideas y estilo de vida al gobierno ruso; mientras esperaba el juicio, el Jefe de Policía fue a visitarlo a su celda para preguntarle algo sobre la Toráh que nunca había entendido, “¿Cómo es que HaShem que es todopoderoso y omnisciente le pregunto a Adam ¿donde estas tu?”, a lo que el Rav le contesto con una pregunta “¿tu crees que las Escrituras son eternas y que cada era, cada generación, cada hombre esta incluido en ella?”, Si creo, dijo el policía; pues entonces, dijo el Rav, en cada era HaShem llama a cada hombre y le pregunta ¿Dónde estas tu en tu mundo?, ¿Qué has hecho en tus años de vida?.....
(Tomado de MARTIN BUBER, The Way of Man. London, United Kingdom, Routledge Classics 2002)
Las Citas de los Midrashim y otras fuentes tradicionales hebreas se tomaron de “El Midrash Dice, El Libro de Bereshit” del Rabino Moshé Weissman, Editorial Bnei Sholem, Buenos Aires, Argentina, 2004.
Las Citas Bíblicas cuando no son traducciones o interpretaciones rabínicas son de la Biblia de Jerusalén. |